He aquí un pirateo total de un artículo de muy buena calidad sobre el tema interminable sobre la ciencia y la fe; y por supuesto la piñata preferida: Charles Darwin.
Provecho…
LA CIENCIA ANTE LA FE
Charles Darwin y la evolución biológica están entre los muchos mitos acerca de la oposición de la Iglesia y la jerarquía católica a la investigación científica…
Por Adolfo Orozco Torres
Charles Darwin y la evolución biológica están entre los muchos mitos acerca de la oposición de la Iglesia y la jerarquía católica a la investigación científica, y la persecución a los científicos por la terrible y temible «Santa Inquisición» para coartarles su libertad de pensamiento y de investigación. Esto no pasa de ser una más de esas consejas populares que no tienen ninguna relación con la realidad y la intensa labor de investigación y difusión de la ciencia que realizan diversas instancias vaticanas y organismos relacionados con la Iglesia católica.
Un botón de muestra es el reciente congreso sobre «La evolución biológica: hechos y teorías», llevado a cabo del 3 al 7 de marzo en Roma, organizado por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, el Proyecto STOQ (Science, Theology and the Ontological Quest, por sus siglas en Inglés) y otras instituciones, y patrocinado por el Consejo Pontificio Para la Cultura, y la Fundación Templeton. Cabe destacar que no sólo la Iglesia católica nunca ha condenado ni a Darwin ni a la teoría de la evolución, aunque sí se ha manifestado contra el «evolucionismo», entendido éste como una corriente filosófica o una forma de pensamiento que, exagerando y sacando de contexto la teoría científica de la evolución, ha utilizado a ésta para atacar las concepciones religiosas en general y la católica en particular acusándolas —según ellos— de que la Iglesia pretende atacar y desacreditar a la evolución porque esta teoría demuestra la inexistencia de Dios y puede explicar la evolución de la vida sin recurrir a ninguna entidad «sobrenatural».
Una de las más evidentes pruebas de la actitud positiva y constructiva de la Iglesia hacia Darwin y la teoría científica de la evolución es, precisamente, este congreso. Participaron en el mismo científicos internacionales de reconocido prestigio académico, como el doctor Francisco Ayala, de la Universidad de California, uno de los mayores defensores de que la evolución de la vida no requiere de la intervención divina, aunque su actitud hacia la religión es positiva; el doctor Stuart Kaufman, de la Universidad de Calgary, en Canadá, y el cardenal Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, entre otros.
El coordinador del Proyecto STOQ y profesor de la Universidad Pontificia Gregoriana, Genaro Auletta, se manifestó satisfecho de la gran participación de altos oficiales de la Iglesia, lo cual es un claro signo del interés de que los clérigos «tengan una mayor participación en el contexto de la sociedad actual», y más adelante enfatiza: «El Proyecto STOQ enfrenta uno de los retos más relevantes para la Iglesia actualmente: … abrirse a un diálogo real con las ciencias naturales. Esto no implica renunciar a su propio sustento filosófico y teológico, sino enriquecerlo y profundizarlo gracias a ese diálogo»
Otra muestra de la seriedad del encuentro fue la exclusión de dos posiciones radicales extremas: la de los defensores del «Diseño Inteligente» (DI) como una teoría científica, la que ha sido rechazado por una gran cantidad de científicos, y la otra posición extrema, la de los evolucionistas ateos, quienes, tomando la teoría de la evolución y sacándola de contexto y de su campo de aplicación específico en el marco de las ciencias naturales, pretenden utilizarla como un ariete contra la concepción religiosa del mundo, como lo hace el conocido biólogo ateo militante Richard Dawkins. Cabe mencionar que la exclusión de estas posturas extremas no fue resultado de un veto eclesiástico o de un rechazo del Vaticano; fueron los propios organizadores del Congreso quienes, basándose en los méritos científicos de los trabajos enviados, desecharon estas presentaciones. En el caso del ‘Diseño Inteligente’, el reverendo Marc Leclerc, Director de la Conferencia y Profesor de Filosofía de la Naturaleza en la Universidad Gregoriana, expresó: «Pensamos que no se trata de una perspectiva científica ni teológica o filosófica, lo cual hace que el diálogo sea muy difícil, y tal vez imposible» Charles Harper, vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Templeton, menciona: «los biólogos profesionales consideran el DI como carente de rigor científico y de credibilidad».
Sobre la posición de los ateos militantes como Dawkins, quienes afirman que la teoría evolucionaria demuestra que Dios no existe, Rafael Martínez, profesor de filosofía de la ciencia en la Universidad Pontifica de la Santa Cruz, comenta: «Las declaraciones recientes de los Papas han afirmado el total acuerdo entre la doctrina católica y la biología evolucionaria», lo cual no es ampliamente conocido y crea la impresión errónea de que «la Santa Sede se opone a la evolución». Al respecto, monseñor Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, afirmó que «no hay incompatibilidad a priori entre la evolución y el mensaje de la Biblia».
El Consejo Consultivo del Proyecto STOQ se ha enriquecido recientemente con académicos católicos prominentes: el microbiólogo Suizo Werner Arber, ganador del Premio Nobel en Fisiología y Medicina, el padre George Coyne, ex director del Observatorio Vaticano, el cardenal Avery Dulles, de la Universidad Fordham de Nueva York, y el profesor Michael Heller, cosmólogo y sacerdote polaco, ganador del Premio Templeton 2008. Como podemos concluir, la Iglesia católica está más viva y activa que nunca en el campo de las ciencias naturales y del diálogo respetuoso y fraterno entre la fe y la razón.
Tomado de aquí.