Resaltamos una parte del discurso del presidente de la CEP, Monseñor Cabrejos, hoy 18 de mayo junto con el Santo Padre Benedicto XVI con motivo de la visita "ad limina apostolorum" que cada cierto tiempo es obligatorio para todos los Obispos de cada país. Esta parte nos parece importante para saber la visión de la Iglesia Católica para con la realidad nacional peruana (resaltado y subrayado nuestro):

La Iglesia ante la situación del país

 
El Perú comparte en gran medida los problemas y los retos que se viven  en América Latina y el Caribe. 

Una gran interpelación sigue siendo la inmensa pobreza de nuestra población. Según datos recientes, algo más del 40% de los peruanos vive en situación de pobreza, el 14% en condiciones de pobreza extrema y en las zonas rurales del país por encima del 80%.

Pero no estamos solamente ante una coyuntura, se trata de un asunto estructural. Nuestra sociedad es, desde hace mucho tiempo, profundamente  desigual. Por esa razón, el crecimiento económico que ha tenido el país en los últimos años, de lo que nos alegramos, apenas ha beneficiado a los más pobres,  y ha resaltado, más bien, el abandono en que se encuentran amplias franjas de nuestra población, con las inevitables consecuencias de un peligroso malestar social.  

Como  decía el Siervo de Dios, Juan Pablo II, a los Obispos peruanos: "Vosotros y vuestros sacerdotes conocéis sin duda la tragedia del hombre concreto de vuestros campos y ciudades, amenazado a diario en su misma subsistencia, agobiado por la miseria, el hambre, la enfermedad, el desempleo, ese hombre desventurado que tantas veces más que vivir sobrevive en situaciones infrahumanas" (Juan Pablo II, Discurso a los Obispos del Perú en su Visita ad Limina, 1984). Y el Santo Padre concluía diciendo "en ellas no está presente la justicia ni la dignidad mínima que los derechos humanos reclaman". 

No sin conexión con el punto anterior nos preocupa lo que Aparecida menciona como una nota de nuestra época: "una crisis de sentido" (DA 37),  que amenaza especialmente a los jóvenes, a pesar de la generosida y la entrega de muchos de ellos.  En el pasado la transmisión de la fe era algo habitual, hoy debemos encontrar nuevos caminos para hacerlo. Hay grandes esfuerzos que se hacen en esta línea, pero es mucho lo que tenemos por delante todavía.  

La Iglesia debería ser más central en la vida cotidiana de los peruanos como lo era años atrás. También en este campo hay intentos pastorales interesantes, pero se requiere ir a las causas profundas de esa situación. No se pueden retroceder las agujas del reloj, se puede en cambio,  buscar nuevas pistas, en fidelidad a la enseñanza de la Iglesia, y para una apropiada comunicación del Evangelio.    

En los últimos años hemos tenido un crecimiento vocacional,  especialmente para el clero diocesano, que es muy alentador. Pero tenemos mucho por hacer en cuanto a la formación espiritual, pastoral y teológica de los futuros sacerdotes. A la vez, debemos tener una gran preocupación por la formación del laicado. Los laicos están llamados a una insubstituible tarea de construcción de  una sociedad justa y humana. En este contexto no podemos dejar de reconocer la meritoria tarea de la vida consagrada en la labor evangelizadora del Perú.

 
Un problema, del que tenemos una conciencia creciente, es el cuidado del medio ambiente. La defensa de la naturaleza, don de Dios, y la amenaza de la escasez de los recursos naturales se están convirtiendo en una prioridad. Entre otras cosas por su incidencia en la crisis alimentaria que "pone en peligro la satisfacción de las necesidades básicas del ser humano" ( Benedicto XVI, Mensaje por la Jornada por la paz 2009, 7).  

Otra consecuencia del mal uso de los recursos naturales es la contaminación ambiental que produce la explotación minera sin consideración por las poblaciones aledañas, que en su gran mayoría pertenecen al mundo indígena  y rural. Quienes mas sufren y los marcará para el resto de sus vidas,  son los niños, cuya pobreza es denunciada en el mismo mensaje que acabamos de citar (n.5). Casos semejantes se dan, y no menos graves, en otros tipos de explotaciones en nuestra Amazonía.

El discurso completo lo pueden leer AQUI.

Las palabras del Papa también pueden leerlas AQUI, donde hace un llamado a la unidad del episcopado peruano entre otros puntos importantes.