Así es, si ‘no se te para’ no puedes casarte. Y en este caso que viene desde Italia, desde la añeja Diócesis de Viterbo, el Obispo Lorenzo Chiarinelli ha señalado que debido al cuadro de paraplejia (por accidente) del novio que ha producido impotencia en él, no pueden casarrse por la Iglesia.

¿Por qué? Porque la impotencia es una de las causales de nulidad en el matrimonio religioso. Está estipulado en el Derecho Canónico de la Iglesia Católica. Esta ‘prohibición’ a la boda del joven parapléjico y su esposa (pues ya se casaron por civil) puede ser entendida como una medida preventiva frente a una futura causal de nulidad (en el matrimonio religioso no hay divorcio, la nulidad es una comprobación de que el vínculo matrimonial nunca existió) o como un ‘abuso’ de la autoridad eclesiástica restringiendo una visión exclusiva del matrimonio para procrear y nada más que eso.

Que sea impotente no quiere decir que no pueda procrear. Pero  este es otro tema donde la Iglesia no está de acuerdo ni promueve la fecuntadición artificial. Nuevamente es un tema de contenido moral.

Nos quedan varias preguntas sueltas, dando vueltas; nos preguntamos sobre la naturaleza del matrimonio, de su finalidad o finalidades, de sus problemas y sobre todo de cómo Dios se ve reflejado en toda esta situación. Pues al final les han negado la gracia de Dios a ambos jóvenes. Aunque algunos dirán que Dios tiene otro plan para ellos.