Opinión, Noticias, ActualidadMay 22, 2008 8:32 pm

 Zonas donde se enviarán los condones

 

Y no solamente un condón, sino 220 mil condones. El Fonde de Población de las Naciones Unidas enviará esta cantidad de preservativos a los sobrevivientes en necesidad de las zonas devastadas en Myanmar o Birmania que no pueden acceder a estos y otros métidos anticonceptivos y con el objetivo de mantener la planificación familiar.

Dicha agencia de la ONU afirma que la contracepción puede salvar vidas en emergencias humanitarias. En dichas emergencias se abre una ventana de oportunidad para reforzar estas políticas en planificación familiar que sostienen es un derecho de la civilización humana y así pretenden reducir la mortalidad materna e infantil entre otros objetivos.

¿Y la atención a la pobreza? Seguramente hay toda una política de desarrollo que estos organismos promueven conjuntamente con los gobiernos; la pregunta es qué criterios se usan  y bajo qué marco ideológico

¿Y la reducción de la pobreza? Seguramente también hay estrategias de largo aliento que van más allá de la educación, la salud y el crecimiento económico; nuevamente nos preguntamos qué criterios se usan y bajo que marco ideológico…

¿Y la dignidad de las personas? Seguramente es promovida a través de los Derechos Humanos; nuevamente nos preguntamos qué Derechos Humanos se preorizan y bajo qué condiciones

Al principio resulta llamativo el envío de los miles de condones, luego uno entiende que es parte de la "ayuda" frente a necesidades complejas y que requieren atención inmediata. Lo que esperamos, ya que esta situación se da en muchos otros lugares, es un trato digno y el respeto por la persona, por sus creencias y sus capacidades de saber elegir lo mejor para cada cual. 

La noticia fue vista primero aquí y gráfico aquí.

Opinión, Yamakai-entsa, Noticias, Actualidad 1:27 pm

¿Siempre o la gran mayoría de veces? Reproducimos una interesante entrevista publicada en Perú 21 en la sección de José Gabriel Chueca al líder aguaruna Santiago Manuín. Como siempre, la tensión, la prepotencia y real falta de comunicación producen el abuso, el autoritarismo y hasta la corrupción. Aunque siempre existe esperanza ante las petroleras, la sociedad nunca debe olvidar que existe un potencial daño en nuestra selva peruana.

Santiago Manuín: Defenderemos nuestra selva así nos digan perro del hortelano

Es aguaruna, ha estudiado en España y defiende la selva donde viven 180 comunidades aguarunas. Santiago Manuín ha venido a Lima a denunciar la amenaza que una empresa petrolera, una empresa estatal y dirigentes indígenas corruptos representan para su pueblo.

"Antes, en Santa María de Nieva, la gente vivía dispersa. Se agruparon alrededor de las escuelas de los misioneros jesuitas, que llegaron en el 46. Pero recién hay poblados desde la revolución de Juan Velasco, que tituló las tierras", explica Santiago Manuín.

¿Cómo crecen los niños allá?
En general, los niños aguarunas tienen libertad de ir por ahí. Más o menos, a los 10 años, toman sus plantas para normar su conducta. Primero toman el toé, una planta alucinógena. Así se va formando su personalidad, su moral, porque, a veces, a esa edad ya son contestones. Después, a los 14 o 15, cuando vienen las crisis de la adolescencia, toman el zumo de tabaco. Ahí tienen visiones, empiezan a ver lo que será su propia vida en el futuro. Y después, a los 17, ya toman el ayahuasca, para ser adultos. Todo esto se hace siempre en retiro, acompañados por un director espiritual. La planta es maestra para el pueblo aguaruna-huambisa.

¿Aprenden a cazar?
Desde niño, el padre le enseña al niño a valerse por sí mismo. Le enseña a hacer trampas para cazar y pescar, a cortar leña, a construir un gallinero, a cazar con cerbatana y con armas de fuego.

¿Qué cargos tuvo en su comunidad?
Varios años he sido presidente del consejo aguaruna-huambisa, que abarca a 180 comunidades; somos 60 mil habitantes en total. Trabajé en Saipe (Servicios Agropecuarios para la Investigación y Promoción Económica), una ONG de la Compañía de Jesús. El País Vasco ofreció becas para líderes indígenas para formación en derechos humanos. Estuve en Bilbao. De regreso trabajé con el Ipedehp (Instituto Peruano de Educación de Derechos Humanos). Ahora trabajo solo, en la selva, en alianza con Saipe, formando a los indígenas en participación ciudadana, formando dirigentes, para que haya respeto y no exista desconfianza entre las familias.

¿Por qué ha venido a Lima?
En 2006, el Gobierno dio una resolución entregando el Lote 116, nuestra zona, 850 mil hectáreas, a la empresa petrolera Hocol, a través de Perupetro. Un indígena, César Sarasara, de Conap (Confederación de Nacionalidades Amazónicas del Perú), firmó este convenio sin consultar al pueblo. Cuando la gente se enteró, lo rechazó. En 2007, en Yutupis, los pueblos emitieron tres memoriales de rechazo dirigidos al Gobierno, al Congreso, a todas las instituciones del Estado y a las mineras.

¿Y qué reacción hubo?
Conap vino a Nieva en marzo a informar sobre lo que estaba haciendo. Pero las comunidades no asistieron. Poco después, Hocol organizó otra reunión e invitó a las comunidades. Pero las organizaciones no se movieron porque no confían. De hecho, se organizó una comisión especial de los indígenas. Yo estuve ahí. Lo que planteamos fue rechazar estas acciones. Sarasara y Perú Petro continuaron con la reunión, pero las comunidades los sacaron. 

Pero hubo otra reunión.
En Jaén, el 12 de mayo, hicieron otra reunión. Llamaron a los presidentes de Occaam (Organización Central de Comunidades Aguarunas de Alto Marañón), de FAD (Federación Aguaruna del río Dominguza) y de Feconarin (Federación de Comunidades Nativas del Río Neva) y firmaron un convenio para autorizar el ingreso de Hocol en la zona. Pero ellos lo hicieron a escondidas de su pueblo. Les prometieron dinero. Cuando la gente se enteró, decidió que debíamos venir aquí, para dar a conocer esto. Por eso estamos en Lima. Y esos presidentes ya fueron cambiados. 

¿Qué daños produciría la petrolera? 
La deforestación es uno. Si perforan, ¿dónde van a botar los desechos? ¿Y cómo van a sacar el petróleo de ahí? Van a afectar ríos y bosque. Y el impacto social será enorme. Quieren trabajar 77 años en la zona: siete años de exploración, 30 de explotación petrolera y 40 de gas. Esa es toda una generación de habitantes.    

¿Cuál es el sentir de la población?
La selva no va a ser entregada aunque el Gobierno lo haya dicho y Sarasara haya firmado un convenio y nos digan perro del hortelano. Siempre las petroleras han hecho un daño muy grande a la naturaleza y al ser humano. Los indígenas no separamos al hombre de la naturaleza. Estamos incrustados uno en otro. El Gobierno está en su palacio; nosotros, en nuestra selva. Pensamos diferente. Si nosotros entregamos la selva, ¿dónde vamos a vivir? Seríamos mendigos en nuestra tierra.

 

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