El siempre interesante blog Choledad Privada, promovido y dirigido por Gargurevich y Montezuma, ha posteado una reflexión sugerente sobre el "Quedar bien" que hemos vivido y lo seguimos viviendo como peruanos en diferentes espacios y circustancias de la vida: desde la familia hasta la vida en sociedad. Esa es la idea.

Pero, haciendo una re-lectura de dicho post, da la impresión que "quedar bien" es pura hipocrecía o un mandato obligado que no es querido ni deseado. Es parte del rito, del protocolo, de las buenas costumbres que se cumplen (que cumplimos); pero que internamente (¿fuero interno dicen?) el ‘asunto’ va por otro lado, por no decir que va por el lado contrario.

¿Cuantas veces nos han dicho nuestros padres "pórtate bien" o "no hagas tonterías"? Creemos que esta clase de advertencias, si no van de la mano de una educación aprendida y valorada son justamente el inicio de esa doble moral que no es exclusiva de los limeños ni del Perú. Los padres que no son ejemplo para sus hijos quedan en contradicción evidente y el "quedar bien" y el "portarse bien" son, AHORA SI, un saludo a la bandera. Y eso también se ‘reproduce’ y se ‘actua’ en sociedad, como ciudadanos. ¿O qué creen que significa pasarse la luz roja?

Ahora, seamos bienpensantes. Imaginemos una mamá perfecta… Imaginemos a una "Doris Letts" educando a sus hijitos (Jaimito incluido) a portarse bien, a no mentir, a respetar a los mayores, a quedar bien con los familiares, a no tirarse ‘pedos’ ni ‘chanchos’ frente a terceros y menos en la mesa a la hora del almuerzo (aunque si lo hacen en familia puede ser hasta jocoso no, ja). Pero resulta que a la mamá perfecta "le sale" un hijo o hija chúcaro o chúcara que no ‘queda bien’ y para remate le falta un tornillo. Claro de adulto será llamado el original, la que rompe esquemas, el REBELDE como bien desarrolla y reflexiona  el bloger Enrike. Entonces, ¿En qué ‘quedamos’?

En pocas palabras, "quedar bien" no es algo que da para mucho. Es sencilla y simple cortesía. Un compromiso o una obligación que no NECESARIAMENTE ni EXCLUSIVAMENTE viene a tapar ni promover una acción culposa ni de engaño. Ya decía Max Weber, lo que interesa en las relaciones (en este caso interpersonales) es el sentido que se les da, que se les imprime. No hay que mecanizar ni encasillas las costumbres por más trasnochadas o hasta eclécticas que nos parezcan.

Y ya saben, escribimos esto ¡PARA QUEDAR BIEN! ¡Jajajaja!