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American Beauty en versión carioca

 

Como ven no hablamos del interesante programa del cable (Plus TV, canal 6). Hablamos (o sea escribimos) sobre un tema que siempre atrae miradas. Y si esa miradita dura más de lo estimado, pues, o es la imaginación o la sospecha.

Primero, junto al tema recurrente de cómo bajarse a Alva Castro (que no tiene sangre en la cara), de la boda de Juan Diego, alias el niño bonito; del reparto de alimentos en las cada vez más frías madrugadas; apareció, que novedad, la polémica en torno a la profesora de periodismo Esther Vargas. Nuevamente la USMP hizo gala de sus pensamiento en grande y del cerebro estrecho de sus autoridades. ¿Qué podemos añadir en este asunto? Pues, sencillamente, paciencia y tolerancia. Aceptación sería mucho pedir para la mayoría en Lima. Donde las nuevas generaciones si bien son más tolerantes o respetuosas, también las generaciones que van "madurando" adoptan las posturas tradicionales o clásicas a sus nuevos roles en sociedad. No generalizamos, pero algo de cierto tiene lo expresado. Es algo asi como el reemplazo generacional, de jóvenes viven tentando la libertad, aprovechando y ensayando; ya de adultos las consideraciones y seguridades son otras. En esta perspectiva ponemos el caso de la profesora Esther. Ella enseña a jóvenes, entonces qué tanto puede afectar su persona (que incluye su orientación sexual) en la formación profesional y personal de sus alumnos. Esa es la cuestión que le genera comezon a algunos. Esto es debatible por donde se mire. Algunos dirán que no mezclemos papas con tomates. Cierto. Pero, ojo, a nuestro entender la formación no se queda en el aula; la buena formación trasciende a ella. Exige más de lo que se pone en un sillabus, implica más contacto. Y si alguien es bueno en eso, es llamado maestro o maestra. Claro que a nadie le debería importar la vida privada de terceros, ni de Esther, ni a sus alumnos, esperando siempre transparencia, respeto y profesionalismo. Porque como le dijeron al expulsado uruguayo Leguizamón, no se c…a donde se come.

Segundo, recomendamos a Esther que vaya al Outfest Peru 2008 para que se relaje un poquito. No se confundan no es el Oktoberfest Peru que auspicia la cerveza Cusqueña. Es el festival de películas con contenido gay, lésbico, transexual y demás sofisticaciones de la vida en sociedad. Sociedad básicamente urbana, postmoderna, globalizada y necesitada del goce y del sentido de la vida. Como se dice en confianza, un festival que no es solo para locas, lecas y tracas; sino para todos. Así que chapen su combi y encontrarán en el Centro de Lima varias opciones de películas, cortometrajes y más. Esther debe invitar a sus alumnos de periodismo, les ayudaría mucho e inclusive pueden sacar buenos reportajes o reseñas. Como señalan en cinencuentro.com hay 50 producciones en este festival que ya comenzó y acaba el 30 de abril.

Tercero, y finalmente, posteamos una publicidad lanzada hace pocos días en Brasil. Sí, el poster que encabeza este post es parte de la campaña que tienen las autoridades de dicho país para la toma de conciencia de lo siguiente: que el VIH/SIDA no es un problema pasado de moda y que cada vez está afectado a personas más jóvenes porque las estadísticas revelan que ha aumentado el contagio en grupos cada vez de menor edad. Y, nuevamente ojo, no es solo problema de brasil. Eso también pasa en EE.UU., en Perú y muchas partes del mundo. Ya hace tiempo hemos tocado este tema en este blog (ver aquí y aquí). Vale la pena recordar de tiempo en tiempo. La experiencia de la muerte o de la enfermedad de personas es un proceso dificil, al prolongarse o quitarle su debido tratamiento y acompañamiento; al banalizar la vida y seguir jugando con el cuerpo como un objeto ya sea por ignorancia o por audacia; al no hablar claro con los jóvenes sobre estas realidades porque tener un 99% de desconocimiento sobre ITS en los escolares peruanos es más que temarario, al no enfrentar los problemas y las consecuencias, al volvernos autómatas morales y no discernir lo mejor y la verdad; pues, todo se complica. O lo asumimos de frente como lo hacen en Brasil (y también se hizo acá pero de a pocos) o se sigue mirando hipócritamente la muerte de no pocos.

Esto es más que decir nuestros dos centavos sobre el tema. Son 3 G que aunque no quieras las ves con el rabillo del ojo; aunque no quieras.

Poster publicitario tomado de aquí