Los lingüistas y de seguro otros especialistas están trabajando contra el tiempo. La nota señala que "Las cinco regiones del mundo con mayor peligro de perder riqueza lingüística son América Central y del Sur, el norte de Australia, la meseta noroeste del Pacífico, Siberia Oriental y el sureste de EE.UU, señala el informe, elaborado con el Instituto de Lenguas Vivas para los Idiomas en Peligro". ¿Y en Latinoamérica? Parece que no, aunque las lenguas de la selva siempre están en esa constante tensión de quedar relegadas, sobre todo en la práctica de los más jóvenes.
Recuerdo que en un viaje a la selva norte del Perú, una de tantas cosas que pude aprender es la constante hipérbole entre identidad e integración o mejor dicho identidad versus integración del grupo local, los nativos, y la "sociedad nacional". La educación como campo de batalla es un escenario, aunque las reivindicaciones corren más por el lado político. Y las lenguas en ese curso son herramientas de poder, del poder que se gana o que se pierde. Sino miren a los aymaras.
Y si se acaban las lenguas, aunque creemos que tendrá su límite ese fenómeno, esperamos que no se agoten las culturas de las que forman parte.
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