
San Ignacio de Loyola entró en la Gloria del Señor hace 451 años. Cada 31 de Julio se le recuerda como una gran santo, un peregrino incansable y un hombre que dejó un grupo de seguidores ahora llamados Jesuitas.
Otro gran tesoro que heredo el género humano son sus Ejercicios Espirituales. Centrados en experimentar el gran Amor de Dios para luego ordenar la vida y seguidamente elegir lo mejor, lo que más conduce.
Así, muchos hombres y mujeres han encontrado una manera de proceder en la vida que se configura con la vida y enseñanzas de Jesús. Muchos de ellos han dejado estas frases como testimonio para los que vienen con sed de eternidad:
"Esto es una aventura de Dios en mí”
“Amo profundamente esta vida, pero me ha dado cuenta de que no tiene ningún valor si no es regalándosela a Dios y a lo que él quiera de nosotros”
“Yo quiero ser como él, como Cristo”
“Yo sé que yo no puedo, pero Dios sí puede”
“Vale la pena confiarse a Dios”
“Apuesta a lo que Dios podría hacer en ti”
“Y se me empezó a llenar la vida de manera increíble”
“Y surgió un sentimiento de alegría y gozo profundo”
“Me siento agradecido de Dios”
Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer, Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es vuestro. Disponed a toda vuestra voluntad, dadme vuestro amor y gracia que ésta me basta.



La parte final es una canción cierto??? Me hiciste recordar las épocas capuísticas, las buenas épocas sobre todo..saludos amigo!!
Comment by AS — August 6, 2007 @ 12:32 pm
Claro amiga! Eso cantabamos jejeje, pero también es la oración de San Ignacio que aparece al final de sus Ejercicios Espirituales
Comment by milanta — August 6, 2007 @ 2:41 pm