¿Sentado a la Mesa o sobre ella?


Susana Villarán.

En medio de la agitación comprensible de los sucesos relacionados al desalojo en el Mercado de San Anita y a la corrupción en el Congreso, ha pasado casi inadvertida la renuncia del Padre Gastón Garatea a la Presidencia de las Mesas de Concertación Para la Lucha contra la Pobreza. Las declaraciones del Padre Garatea a propósito de su salida son reveladoras de la entraña de este gobierno. "No es un gobierno al que le interese concertar." Yo añadiría, es un gobierno sin una política integral de superación de la pobreza.

Seis años han pasado desde que surgieran, en pleno proceso de transición a la democracia, las Mesas de Concertación para la Lucha contra la Pobreza (MCLCP). Nacieron con una Carta Social que contiene un enfoque esencial: la pobreza es un problema ético, encarna la pérdida de libertad de la persona al impedirle el desarrollo de sus capacidades básicas.

En la perspectiva de la MCLCP, para superar esta pobreza e inequidad inhumanas hay que adoptar estrategias integrales y atar la política económica a la política social. Además, –y eso es lo que le da a las Mesas su identidad–, hay que concertar entre actores del Estado y de la sociedad, para decidir cómo y en qué se deben invertir los recursos públicos; esfuerzo conjunto que garantiza la calidad y pertinencia de la inversión social y económica, así como una vacuna contra la corrupción o el uso clientelista de los recursos públicos o privados.

Las Mesas dieron nacimiento a una nueva cultura para enfrentar a la pobreza; de ellas surgieron los primeros Presupuestos Participativos; lograron permear con su enfoque algunas políticas públicas, fundamentalmente en el campo de la primera infancia; integraron al sector empresarial ya que la generación de empleo digno es fundamental, y consideraron a las personas y familias pobres como los actores fundamentales de este gigantesco esfuerzo de salir de la exclusión. Miles de personas actúan y concertan hoy en nuestro país sentados a la Mesa.

Su existencia es un desafío permanente para quienes gobiernan ya que no se ha encontrado, (ni se encontrará), un mecanismo, un enfoque y una práctica más potente que ésta. Sin embargo, a pesar de logrado, hace falta ensamblar la política económica con la política social ya que el crecimiento económico que experimentamos no servirá a los pobres si no se organiza una economía al servicio de desarrollo humano.

Finalmente, es preciso promover las políticas que contribuyan a cerrar brechas regionales, sociales, de género y de edad. Estas políticas tienen que ser priorizadas y coordinadas entre sí: la protección total de la primera infancia, el impulso al aprendizaje en el nivel básico, la protección frente a los riesgos en salud, el incremento progresivo de salarios para que alcancen la canasta básica, el impulso al empleo juvenil en el marco de desarrollo local, la erradicación de la violencia familiar y de la delincuencia

¿Se sentará este gobierno a la Mesa o sobre ella?

Tomado de La República, 31 de mayo de 2007, p.18

Link de interés: http://www.mesadeconcertacion.org.pe/