NoticiasMay 31, 2007 10:55 am

¿Sentado a la Mesa o sobre ella?


Susana Villarán.

En medio de la agitación comprensible de los sucesos relacionados al desalojo en el Mercado de San Anita y a la corrupción en el Congreso, ha pasado casi inadvertida la renuncia del Padre Gastón Garatea a la Presidencia de las Mesas de Concertación Para la Lucha contra la Pobreza. Las declaraciones del Padre Garatea a propósito de su salida son reveladoras de la entraña de este gobierno. "No es un gobierno al que le interese concertar." Yo añadiría, es un gobierno sin una política integral de superación de la pobreza.

Seis años han pasado desde que surgieran, en pleno proceso de transición a la democracia, las Mesas de Concertación para la Lucha contra la Pobreza (MCLCP). Nacieron con una Carta Social que contiene un enfoque esencial: la pobreza es un problema ético, encarna la pérdida de libertad de la persona al impedirle el desarrollo de sus capacidades básicas.

En la perspectiva de la MCLCP, para superar esta pobreza e inequidad inhumanas hay que adoptar estrategias integrales y atar la política económica a la política social. Además, –y eso es lo que le da a las Mesas su identidad–, hay que concertar entre actores del Estado y de la sociedad, para decidir cómo y en qué se deben invertir los recursos públicos; esfuerzo conjunto que garantiza la calidad y pertinencia de la inversión social y económica, así como una vacuna contra la corrupción o el uso clientelista de los recursos públicos o privados.

Las Mesas dieron nacimiento a una nueva cultura para enfrentar a la pobreza; de ellas surgieron los primeros Presupuestos Participativos; lograron permear con su enfoque algunas políticas públicas, fundamentalmente en el campo de la primera infancia; integraron al sector empresarial ya que la generación de empleo digno es fundamental, y consideraron a las personas y familias pobres como los actores fundamentales de este gigantesco esfuerzo de salir de la exclusión. Miles de personas actúan y concertan hoy en nuestro país sentados a la Mesa.

Su existencia es un desafío permanente para quienes gobiernan ya que no se ha encontrado, (ni se encontrará), un mecanismo, un enfoque y una práctica más potente que ésta. Sin embargo, a pesar de logrado, hace falta ensamblar la política económica con la política social ya que el crecimiento económico que experimentamos no servirá a los pobres si no se organiza una economía al servicio de desarrollo humano.

Finalmente, es preciso promover las políticas que contribuyan a cerrar brechas regionales, sociales, de género y de edad. Estas políticas tienen que ser priorizadas y coordinadas entre sí: la protección total de la primera infancia, el impulso al aprendizaje en el nivel básico, la protección frente a los riesgos en salud, el incremento progresivo de salarios para que alcancen la canasta básica, el impulso al empleo juvenil en el marco de desarrollo local, la erradicación de la violencia familiar y de la delincuencia

¿Se sentará este gobierno a la Mesa o sobre ella?

Tomado de La República, 31 de mayo de 2007, p.18

Link de interés: http://www.mesadeconcertacion.org.pe/ 

Reflexión, Noticias 8:13 am

celam ^^

MENSAJE DE LA V CONFERENCIA GENERAL A LOS PUEBLOS DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

     

Reunidos en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Concepción Aparecida en Brasil, saludamos en el amor del Señor a todo el Pueblo de Dios y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Del 13 al 31 de mayo de 2007, estuvimos reunidos en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, inaugurada con la presencia y la palabra del Santo Padre Benedicto XVI.

En nuestros trabajos, realizados en ambiente de ferviente oración, fraternidad y comunión afectiva, hemos buscado dar continuidad al camino de renovación recorrido por la Iglesia católica desde el Concilio Vaticano II y en las anteriores cuatro Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.

Al terminar esta V Conferencia les anunciamos que hemos asumido el desafío de trabajar para darle un nuevo impulso y vigor a nuestra misión en y desde América Latina y el Caribe.

1. Jesús Camino, Verdad y Vida
Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida ” (Jn 14,6)

Ante los desafíos que nos plantea esta nueva época en la que estamos inmersos, renovamos nuestra fe, proclamando con alegría a todos los hombres y mujeres de nuestro continente: Somos amados y redimidos en Jesús, Hijo de Dios, el Resucitado vivo en medio de nosotros; por Él podemos ser libres del pecado, de toda esclavitud y vivir en justicia y fraternidad. ¡Jesús es el camino que nos permite descubrir la verdad y lograr la plena realización de nuestra vida!

2. Llamados al seguimiento de Jesús
Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con Él ” (Jn 1,39)

La primera invitación que Jesús hace a toda persona que ha vivido el encuentro con Él, es la de ser su discípulo, para poner sus pasos en sus huellas y formar parte de su comunidad. ¡Nuestra mayor alegría es ser discípulos suyos! Él nos llama a cada uno por nuestro nombre, conociendo a fondo nuestra historia (cf. Jn 10,3), para convivir con Él y enviarnos a continuar su misión (cf. Mc 3,14-15).

¡Sigamos al Señor Jesús! Discípulo es el que habiendo respondido a este llamado, lo sigue paso a paso por los caminos del Evangelio. En el seguimiento oímos y vemos el acontecer del Reino de Dios, la conversión de cada persona, punto de partida para la transformación de la sociedad, y se nos abren los caminos de la vida eterna. En la escuela de Jesús aprendemos una “vida nueva” dinamizada por el Espíritu Santo y reflejada en los valores del Reino.

Identificados con el Maestro, nuestra vida se mueve al impulso del amor y en el servicio a los demás. Este amor implica una continua opción y discernimiento para seguir el camino de las Bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-12; Lc 6,20-26). No temamos la cruz que supone la fidelidad al seguimiento de Jesucristo, pues ella está iluminada por la luz de la Resurrección. De esta manera, como discípulos, abrimos caminos de vida y esperanza para nuestros pueblos sufrientes por el pecado y todo tipo de injusticias.

El llamado a ser discípulos-misioneros nos exige una decisión clara por Jesús y su Evangelio, coherencia entre la fe y la vida, encarnación de los valores del Reino, inserción en la comunidad y ser signo de contradicción y novedad en un mundo que promueve el consumismo y desfigura los valores que dignifican al ser humano. En un mundo que se cierra al Dios del amor, ¡somos una comunidad de amor, no del mundo sino en el mundo y para el mundo! (cf. Jn 15,19; 17,14-16).

3. El discipulado misionero en la pastoral de la Iglesia
Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos ” (Mt 28,19)

Constatamos cómo el camino del discipulado misionero es fuente de renovación de nuestra pastoral en el Continente y nuevo punto de partida para la Nueva Evangelización de nuestros pueblos.

Una Iglesia que se hace discípula

De la parábola del Buen Pastor aprendemos a ser discípulos que se alimentan de la Palabra : “Las ovejas le siguen porque conocen su voz” (Jn 10,4). Que la Palabra de Vida (cf. Jn 6,63), saboreada en la Lectura Orante y la celebración y vivencia del don de la Eucaristía , nos transformen y nos revelen la presencia viva del Resucitado que camina con nosotros y actúa en la historia (cf. Lc 24,13-35).

Con firmeza y decisión, continuaremos ejerciendo nuestra tarea profética discerniendo dónde está el camino de la verdad y de la vida; levantando nuestra voz en los espacios sociales de nuestros pueblos y ciudades, especialmente, a favor de los excluidos de la sociedad. Queremos estimular la formación de políticos y legisladores cristianos para que contribuyan a la construcción de una sociedad justa y fraterna según los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

Una Iglesia formadora de discípulos y discípulas

Todos en la Iglesia estamos llamados a ser discípulos y misioneros. Es necesario formarnos y formar a todo el Pueblo de Dios para cumplir con responsabilidad y audacia esta tarea.

La alegría de ser discípulos y misioneros se percibe de manera especial donde hacemos comunidad fraterna. Estamos llamados a ser Iglesia de brazos abiertos, que sabe acoger y valorar a cada uno de sus miembros. Por eso, alentamos los esfuerzos que se hacen en las parroquias para ser “casa y escuela de comunión”, animando y formando pequeñas comunidades y comunidades eclesiales de base, así como también en las asociaciones de laicos, movimientos eclesiales y nuevas comunidades.

Nos proponemos reforzar nuestra presencia y cercanía. Por eso, en nuestro servicio pastoral, invitamos a dedicarle más tiempo a cada persona, escucharla, estar a su lado en sus acontecimientos importantes y ayudar a buscar con ella las respuestas a sus necesidades. Hagamos que todos, al ser valorados, puedan sentirse en la Iglesia como en su propia casa.

Al reafirmar el compromiso por la formación de discípulos y misioneros, esta Conferencia se ha propuesto atender con más cuidado las etapas del primer anuncio, la iniciación cristiana y la maduración en la fe. Desde el fortalecimiento de la identidad cristiana ayudemos a cada hermano y hermana a descubrir el servicio que el Señor le pide en la Iglesia y en la sociedad.

En un mundo sediento de espiritualidad y concientes de la centralidad que ocupa la relación con el Señor en nuestra vida de discípulos, queremos ser una Iglesia que aprende a orar y enseña a orar. Una oración que nace de la vida y el corazón y es punto de partida de celebraciones vivas y participativas que animan y alimentan la fe.

4. Discipulado misionero al servicio de la vida
Yo he venido para tengan vida y la tengan en abundancia ” (Jn 10,10).

Desde el cenáculo de Aparecida nos disponemos a emprender una nueva etapa de nuestro caminar pastoral declarándonos en misión permanente . Con el fuego del Espíritu vamos a inflamar de amor nuestro Continente: “Recibirán la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre Ustedes, y serán mis testigos… hasta los confines de la tierra” (Hch 1,8).

En fidelidad al mandato misionero

Jesús invita a todos a participar de su misión. ¡Que nadie se quede de brazos cruzados! Ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con creatividad y audacia en todos los lugares donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido, en especial, en los ambientes difíciles y olvidados y más allá de nuestras fronteras.

Como fermento en la masa

Seamos misioneros del Evangelio no sólo con la palabra sino sobre todo con nuestra propia vida, entregándola en el servicio, inclusive hasta el martirio.

Jesús comenzó su misión formando una comunidad de discípulos misioneros, la Iglesia , que es el inicio del Reino. Su comunidad también fue parte de su anuncio. Insertos en la sociedad, hagamos visible nuestro amor y solidaridad fraterna (cf. Jn 13,35) y promovamos el diálogo con los diferentes actores sociales y religiosos. En una sociedad cada vez más plural, seamos integradores de fuerzas en la construcción de un mundo más justo, reconciliado y solidario.

Servidores de la mesa compartida

Las agudas diferencias entre ricos y pobres nos invitan a trabajar con mayor empeño en ser discípulos que saben compartir la mesa de la vida, mesa de todos los hijos e hijas del Padre, mesa abierta, incluyente, en la que no falte nadie. Por eso reafirmamos nuestra opción preferencial y evangélica por los pobres.

Nos comprometemos a defender a los más débiles, especialmente a los niños, enfermos, discapacitados, jóvenes en situaciones de riesgo, ancianos, presos, migrantes. Velamos por el respeto al derecho que tienen los pueblos de defender y promover “los valores subyacentes en todos los estratos sociales, especialmente en los pueblos indígenas” (Benedicto XVI, Discurso Guarulhos No.4). Queremos contribuir para garantizar condiciones de vida digna: salud, alimentación, educación, vivienda y trabajo para todos.

La fidelidad a Jesús nos exige combatir los males que dañan o destruyen la vida, como el aborto, las guerras, el secuestro, la violencia armada, el terrorismo, la explotación sexual y el narcotráfico.

Invitamos a todos los dirigentes de nuestras naciones a defender la verdad y a velar por el inviolable y sagrado derecho a la vida y la dignidad de la persona humana, desde su concepción hasta su muerte natural.

Ponemos a disposición de nuestros países los esfuerzos pastorales de la Iglesia para aportar en la promoción de una cultura de la honestidad que subsane la raíz de las diversas formas de violencia, enriquecimiento ilícito y corrupción.

En coherencia con el proyecto del Padre creador, convocamos a todas las fuerzas vivas de la sociedad para cuidar nuestra casa común, la tierra, amenazada de destrucción. Queremos favorecer un desarrollo humano y sostenible basado en la justa distribución de las riquezas y la comunión de los bienes entre todos los pueblos.

5. Hacia un continente de la vida, del amor y de la paz
“En esto todos conocerán que son discípulos míos” (Jn 13,35)

Nosotros, participantes en la V Conferencia General en Aparecida, y junto con toda la Iglesia “comunidad de amor”, queremos abrazar a todo el continente para transmitirles el amor de Dios y el nuestro. Deseamos que este abrazo alcance también al mundo entero.

Al terminar la Conferencia de Aparecida, en el vigor del Espíritu Santo, convocamos a todos nuestros hermanos y hermanas, para que, unidos, con entusiasmo realicemos la Gran Misión Continental. Será un nuevo Pentecostés que nos impulse a ir, de manera especial, en búsqueda de los católicos alejados y de los que poco o nada conocen a Jesucristo, para que formemos con alegría la comunidad de amor de nuestro Padre Dios. Misión que debe llegar a todos, ser permanente y profunda.

Con el fuego del Espíritu Santo, avancemos construyendo con esperanza nuestra historia de salvación en el camino de la evangelización, teniendo en torno nuestro a tantos testigos (cf. Hb 12,1), que son los mártires, santos y beatos de nuestro continente. Con su testimonio nos han mostrado que la fidelidad vale la pena y es posible hasta el final.

Unidos a todo el pueblo orante, confiamos a María, Madre de Dios y Madre nuestra, primera discípula y misionera al servicio de la vida, del amor y de la paz, invocada bajo los títulos de Nuestra Señora Aparecida y de Nuestra Señora de Guadalupe, el nuevo impulso que brota a partir de hoy en toda América Latina y el Caribe, bajo el soplo del nuevo Pentecostés para nuestra Iglesia a partir de esta V Conferencia que aquí hemos celebrado.

En Medellín y en Puebla terminamos diciendo “CREEMOS”. En Aparecida, como lo hicimos en Santo Domingo, proclamamos con todas nuestras fuerzas: CREEMOS Y ESPERAMOS.

Esperamos…

Ser una Iglesia viva, fiel y creíble que se alimenta en la Palabra de Dios y en la Eucaristía..

Vivir nuestro ser cristiano con alegría y convicción como discípulos-misioneros de Jesucristo.

Formar comunidades vivas que alimenten la fe e impulsen la acción misionera.

Valorar las diversas organizaciones eclesiales en espíritu de comunión.

Promover un laicado maduro, corresponsable con la misión de anunciar y hacer visible el Reino de Dios.

Impulsar la participación activa de la mujer en la sociedad y en la Iglesia.

Mantener con renovado esfuerzo nuestra opción preferencial y evangélica por los pobres.

Acompañar a los jóvenes en su formación y búsqueda de identidad, vocación y misión, renovando nuestra opción por ellos.

Trabajar con todas las personas de buena voluntad en la construcción del Reino.

Fortalecer con audacia la pastoral de la familia y de la vida.

Valorar y respetar nuestros pueblos indígenas y afrodescendientes.

Avanzar en el diálogo ecuménico “para que todos sean uno”, como también en el diálogo interreligioso.

Hacer de este continente un modelo de reconciliación, de justicia y de paz.

Cuidar la creación, casa de todos en fidelidad al proyecto de Dios.

Colaborar en la integración de los pueblos de América Latina y el Caribe.

 

¡Que este Continente de la esperanza también sea el Continente del amor, de la vida y de la paz!

 

Aparecida – Brasil, 29 de Mayo de 2007

Opinión, NoticiasMay 28, 2007 2:11 am

El río suena porque piedras trae, así dice un dicho popular entre nosotros. Sobre los rumores de la venta, posible venta mejor dicho, de los exitosos supermercados Wong a empresas chilenas, como Saga por ejemplo, y los respectivos desmentidos que se formulan luego de cada rumor; solo queda decir que si la Corporación Wong vende sus supermercados, éstos posiblemente y con bastante seguridad perderán ese "sabor" que para muchísimos se perdió cuando la Coca Cola Company compró Inca Kola, marca y sabor peruanos por excelencia. Luego los muchachos de Inca Kola compraron la empresa embotelladora donde se hace la Coca Cola, y demás marcas, en el Perú. Pero igual quedó en muchos un sinsabor en los paladares. ¿Qué pasará con Wong? Es posible que sea una movida dentro del mercado, de esas estrategias, movimientos o simplemente formas de ir acostumbrando a la cada vez más salectiva clientela de que todo se hace por su bien. Veremos, estaremos atentos… emoticon

 

Donde comprar es un placer... 

Donde comprar es un placer… Vender también es placentero.

OpiniónMay 27, 2007 8:32 pm

Primero, el tema de la congresista Canchaya y su empleada doméstica ya debe aburrir a la gran mayoría. Y ese es, realmente, el problema. Porque ya no es ella ni su empleada, sino nuevamente somos todos nosotros, alias "sociedad civil", que curiosamente (no tiene nada de curioso en realidad) permitimos, soportamos y dejamos pasar tanta majadería… Y si algo se logra es cuando la batalla ya pasó y ya todos dormimos y seguimos soñando con "un mundo mejor".

Segundo, leyendo dos interesantes posteos en el blog de la psicóloga Susana Frisancho sobre la desconexión moral me viene a la mente la cantidad de justificaciones que los políticos y en realidad cualquiera tiene para tapar el sol con un dedo, o con una uña de otorongo.

También podemos elaborar sofismas, silogismos y demás maravillas para decir y explicar cualquier cosa a estas alturas de la vida. Todo se puede justificar, como bien lo expresa Rosa María Palacios en este artículo.

PREGUNTA FINAL: ¿Qué llegarías a hacer por conseguir lo que deseas conseguir?

Para algunos es convertirse en congresistas y se notó cuando muchos querían "renunciar" cuando les "mocharon" sus jugozos sueldos. Pero preguntémonos todos qué estaríamos dispuestos a hacer por lograr lo que deseamos, ahí viendo un poco lo que somos capaces podremos darnos cuenta que tan flexible son nuestras reglas del juego de la vida, vida personal y en sociedad principalmente.

Quien sabe y al final el otorongo no come otorongo se transforme en peruano no come peruano…

 

Opinión, MúsicaMay 26, 2007 1:56 am

Felizmente es un grupo que no me agrada y está canción, el video sobre todo, me ha dejado medio atarantado… Cada cosa que salta a la pantalla para asaltar la poco tranquilidad con la que vivimos, que decir… Pero lo que rescato al final es esas ganas de creerse diferente o por lo menos un resultado grueso de cosas ya vistas.

Provecho, como siempre suelo decir, ojalá no se indigesten… emoticon


 

 

Compréndeme,
ahora que todo cambió
Me arrepentí,
y es verdad que terminó.
Pero yo sé
que en el fondo te amaré
Entonces no pienses mal,
no pienses mal de mi.

Los celos que
opacaron tu ilusión
No dejan ver
lo esencial entre los dos
estoy aqui y te juro se acabó
entonces olvidalo,
perdóname y pasó.

Es que soy prisionero de un error
un tonto arrepentido que por hoy
ha preferido invocar al olvido
y suplicar de rodillas perdón
esa historia es pasado ya fue
pero nos ha marcado lo sé
da por seguro mi amor te lo juro
nadie va a amarte como yo lo haré

Estuve mal,
Se que lloraste por mi
me apabullé
y cobarde te mentí
quiero aliviar
esta cruz que me cargué
al menos no pienses mal,
solo me equivoque.

Es que soy prisionero de un error
un tonto arrepentido que por hoy
ha preferido invocar al olvido
y suplicar de rodillas perdón
esa historia es pasado ya fue
pero nos ha marcado lo sé
da por seguro mi amor te lo juro
nadie va a amarte como yo lo haré

Es que soy prisionero de un error
un tonto arrepentido que por hoy
ha preferido invocar al olvido
y suplicarte perdón…

NoticiasMay 24, 2007 12:08 pm
 
 
Campaña Compartir 2007 
 
 
Opinión, NoticiasMay 17, 2007 2:20 pm

¡Rumbo a PACHACUTEC!
Rumbo a Pachacutec 

En Pachacutec, pasando "Mi Perú", ambos en el distrito de Ventanilla (Callao) desde hace 3 años se dió inicio a un gran proyecto, un gran sueño, ahora una realidad que congrega a 390 alumnos en 3 especialidades técnicas  y 3 ocupacionales.

Es el Proyecto "Universidad Católica del Callao" que debe convertirse en tal alrededor del año 2011. Ahora se le conoce como la Universidad Laboral de Pachacutec y nace llamándose "Centro de Estudios y Desarrollo Comunitario"; enfocado en los jóvenes de Pachacutec con el claro objtivo de superar la pobreza, la exclusión y la injusticia social a través de una educación con calidad generando empleo y bienestar.

Pero no es solamente para la juventud de Pachacutec sino para todo quien desea estudiar y salir adelante. También, la buena labor realizada ha hecho trascender este nuevo proyecto educativo de tal manera que personas como Gastón Acurio, reconocido chef y empresario, han comenzado a colaborar con este proyecto. Las empresas privadas como el Grupo Repsol, Endesa Internacional, Edelnor, Cobraperu, Telefónica del Perú, Construtech, entre otras empresas e instituciones han logrado que el sueño se haga realidad. Siendo la principal colaboradora y promotora la Diocesis del Callao, la Fundación Desarrollo Integral De Los Pueblos España, la Fundación Desarrollo Integral de Nuevo Pachacutec Perú y Cáritas del Callao.

 

Entrando a Pachacutec...
Entrando a Pachacutec 

 

Los 390 alumnos estudian de lunes a viernes de 8 a.m. a 1 p.m. en las siguientes 3 carreras técnicas:

ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS (3 años)
ELECTRICIDAD (3 años)
ESCUELA DE COCINA (2 años)

Las 3 carreras ocupaciones son las siguientes:

COMPUTACIÓN (5 meses)
DISEÑO GRÁFICO (5 meses)
COSMETOLOGÍA (5 meses)

 

Vistapanorámica
dePachacutec
Vistas de Pachacutec

 

Los ciclos de estudio están organizados de Marzo a Julio y de Agosto a Diciembre. Excepto para la Escuela de cocina hay un examen de admisión el 31 de Julio este año, siendo las inscripciones durante el mismo mes de Julio. El otro examen de admisión es en Marzo del año que viene, siendo las inscripciones en los meses de Enero y Febrero. En este examen de Marzo si habrán vacantes para la Escuela de Cocina.

 

Vista Panorámica de la Universidad Laboral de Pachacutec
En el horizonte podemos ver las primeras construcciones
de la nueva Universidad

El costo del examen de admisión es de 25 nuevos soles. Las carreras técnicas tienen el costo de 30 nuevos soles para la matrícula y la mensualidad es de 50 nuevos soles. Las carreras ocupacionales tienen el costo de 10 nuevos soles para la matrícula y la mensualidad es de 35 nuevos soles. Hay que señalar, también, que los alumnos admitidos llevan cursos de nivelación (propedeutico), además de diversas actividades culturales y recreacionales a lo largo del año. La idea es de afianzar una comunidad de estudiantes no solo con una formación técnica y profesional; sino también con una sólida formación humana integral.

 

Entrada principal de la futura Universidad Católica del Callao
Entrada principal…

Las vacantes son de 45 por cada especialidad. Excepto para la Escuela de Cocina que por ahora tiene 25 vacantes. Próximamente esperan ampliar más vacantes al igual que implementar otras especialidades.

 

Electricidad...
Talleres de electricidad y loza deportiva

Cocina...
Aulas y talleres para la Escuela de Cocina

Hostelería...
Aulas para la futura especialidad de Hostelería,
a la derecha y delante de la Escuela de Cocina se planea edificar el Coliseo.

 

Otro de los beneficios de esta nueva institución educativa radica en las prácticas pre-profesionales que los alumnos podrán realizar en entidades nacionales e internacionales por convenios ya establecidos con anterioridad.

Rotonda...
Rotonda luego de clases

 

La dirección de esta nueva Universidad es:

Parcela E
Nuevo Pachacutec
Ventanilla
Callao
 

Los teléfonos son los siguientes:

 

561-6568
9541-9394
9542-8784
 

Junto a la Universidad es el paradero final de la LINEA 41, ROMA 1 y la J.V. PACHACUTEC.

 

Una hermosa institución y un hermoso cielo
Remar mar adentro…

 

Al compartir esta información para todos los interesados, también confiamos en el futuro de esta institución, especialmente en el futuro de sus alumnos que ayudarán a transformar la realidad de Pachacutec o de donde provengan. La educación en nuestro país es FUNDAMENTAL al igual que la salud. Con la iniciativa de muchas personas, como el ya mencionado Gastón Acurio que se juega el nombre y su prestigio por gente que no conoce; pero sabe muy bien que pueden aprender muy bien, pueden innovar y darle un giro a sus vidas, a sus familias y así a la realidad muchas veces adversa que nos toca vivir. Por eso felicitaciones por este proyecto de Universidad y ánimos porque la carrera recién se inicia. emoticon

 
Links relacionados:

http://www.up.edu.pe/serv/boletin/01i.php?pantalla=noticia&id=806&bolnum_key=107&serv_key=13

http://www.rpp.com.pe/portada/gastronom_iacute_a/69998_1.php

http://www.diocesisdelcallao.org/semanario/01_2006/20_01.htm#a03

http://www.larepublica.com.pe/content/view/149059/

http://www.elcomercioperu.com.pe/EdicionImpresa/HTML/2007-03-24/ImEcEntrevista0695464.html

http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=16185
 
http://www.elperuano.com.pe/edc/2005/11/01/soc1.asp

http://www.terra.com/noticias/articulo/html/act258911.htm

http://www.larazon.com.pe/online/indice.asp?tfi=LRPolitica22&td=28&tm=04&ta=2007

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?p=12353014

http://www.pressperu.com/index.php?option=com_content&task=view&id=471&Itemid=27

Noticias, AparecidaMay 13, 2007 8:06 pm




Queridos Hermanos en el Episcopado, amados sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos. Queridos observadores de otras confesiones religiosas:

Queridos Irmãos no Episcopado, amados sacerdotes, religiosos, religiosas e leigos. Queridos observadores de outras confissões religiosas:

Es motivo de gran alegría estar hoy aquí con vosotros para inaugurar la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que se celebra junto al Santuario de Nuestra Señora Aparecida, Patrona del Brasil. Quiero que mis primeras palabras sean de acción de gracias y de alabanza a Dios por el gran don de la fe cristiana a las gentes de este Continente.

1. La fe cristiana en América Latina
La fe en Dios ha animado la vida y la cultura de estos pueblos durante más de cinco siglos. Del encuentro de esa fe con las etnias originarias ha nacido la rica cultura cristiana de este Continente expresada en el arte, la música, la literatura y, sobre todo, en las tradiciones religiosas y en la idiosincrasia de sus gentes, unidas por una misma historia y un mismo credo, y formando una gran sintonía en la diversidad de culturas y de lenguas. En la actualidad, esa misma fe ha de afrontar serios retos, pues están en juego el desarrollo armónico de la sociedad y la identidad católica de sus pueblos. A este respecto, la V Conferencia General va a reflexionar sobre esta situación para ayudar a los fieles cristianos a vivir su fe con alegría y coherencia, a tomar conciencia de ser discípulos y misioneros de Cristo, enviados por Él al mundo para anunciar y dar testimonio de nuestra fe y amor.

Pero, ¿qué ha significado la aceptación de la fe cristiana para los pueblos de América Latina y del Caribe? Para ellos ha significado conocer y acoger a Cristo, el Dios desconocido que sus antepasados, sin saberlo, buscaban en sus ricas tradiciones religiosas. Cristo era el Salvador que anhelaban silenciosamente. Ha significado también haber recibido, con las aguas del bautismo, la vida divina que los hizo hijos de Dios por adopción; haber recibido, además, el Espíritu Santo que ha venido a fecundar sus culturas, purificándolas y desarrollando los numerosos gérmenes y semillas que el Verbo encarnado había puesto en ellas, orientándolas así por los caminos del Evangelio. En efecto, el anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña. Las auténticas culturas no están cerradas en sí mismas ni petrificadas en un determinado punto de la historia, sino que están abiertas, más aún, buscan el encuentro con otras culturas, esperan alcanzar la universalidad en el encuentro y el diálogo con otras formas de vida y con los elementos que puedan llevar a una nueva síntesis en la que se respete siempre la diversidad de las expresiones y de su realización cultural concreta.

En última instancia, sólo la verdad unifica y su prueba es el amor. Por eso Cristo, siendo realmente el Logos encarnado, “el amor hasta el extremo”, no es ajeno a cultura alguna ni a ninguna persona; por el contrario, la respuesta anhelada en el corazón de las culturas es lo que les da su identidad última, uniendo a la humanidad y respetando a la vez la riqueza de las diversidades, abriendo a todos al crecimiento en la verdadera humanización, en el auténtico progreso. El Verbo de Dios, haciéndose carne en Jesucristo, se hizo también historia y cultura.

La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso. En realidad sería una involución hacia un momento histórico anclado en el pasado.

La sabiduría de los pueblos originarios les llevó afortunadamente a formar una síntesis entre sus culturas y la fe cristiana que los misioneros les ofrecían. De allí ha nacido la rica y profunda religiosidad popular, en la cual aparece el alma de los pueblos latinoamericanos:
- El amor a Cristo sufriente, el Dios de la compasión, del perdón y de la reconciliación; el Dios que nos ha amado hasta entregarse por nosotros;
- El amor al Señor presente en la Eucaristía, el Dios encarnado, muerto y resucitado para ser Pan de Vida;
- El Dios cercano a los pobres y a los que sufren;
- La profunda devoción a la Santísima Virgen de Guadalupe, de Aparecida o de las diversas advocaciones nacionales y locales. Cuando la Virgen de Guadalupe se apareció al indio san Juan Diego le dijo estas significativas palabras: “¿No estoy yo aquí que soy tu madre?, ¿no estás bajo mi sombra y resguardo?, ¿no soy yo la fuente de tu alegría?, ¿no estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos?” (Nican Mopohua, nn. 118-119 ).

Esta religiosidad se expresa también en la devoción a los santos con sus fiestas patronales, en el amor al Papa y a los demás Pastores, en el amor a la Iglesia universal como gran familia de Dios que nunca puede ni debe dejar solos o en la miseria a sus propios hijos. Todo ello forma el gran mosaico de la religiosidad popular que es el precioso tesoro de la Iglesia católica en América Latina, y que ella debe proteger, promover y, en lo que fuera necesario, también purificar.

2. Continuidad con las otras Conferencias
Esta V Conferencia General se celebra en continuidad con las otras cuatro que la precedieron en Río de Janeiro, Medellín, Puebla y Santo Domingo. Con el mismo espíritu que las animó, los Pastores quieren dar ahora un nuevo impulso a la evangelización, a fin de que estos pueblos sigan creciendo y madurando en su fe, para ser luz del mundo y testigos de Jesucristo con la propia vida.

Después de la IV Conferencia General, en Santo Domingo, muchas cosas han cambiado en la sociedad. La Iglesia, que participa de los gozos y esperanzas, de las penas y alegrías de sus hijos, quiere caminar a su lado en este período de tantos desafíos, para infundirles siempre esperanza y consuelo (cf. Gaudium et spes, 1).

En el mundo de hoy se da el fenómeno de la globalización como un entramado de relaciones a nivel planetario. Aunque en ciertos aspectos es un logro de la gran familia humana y una señal de su profunda aspiración a la unidad, sin embargo comporta también el riesgo de los grandes monopolios y de convertir el lucro en valor supremo. Como en todos los campos de la actividad humana, la globalización debe regirse también por la ética, poniendo todo al servicio de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios.

En América Latina y el Caribe, igual que en otras regiones, se ha evolucionado hacia la democracia, aunque haya motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ciertas ideologías que se creían superadas, y que no corresponden con la visión cristiana del hombre y de la sociedad, como nos enseña la Doctrina social de la Iglesia. Por otra parte, la economía liberal de algunos países latinoamericanos ha de tener presente la equidad, pues siguen aumentando los sectores sociales que se ven probados cada vez más por una enorme pobreza o incluso expoliados de los propiosbienes naturales.

En las Comunidades eclesiales de América Latina es notable la madurez en la fe de muchos laicos y laicas activos y entregados al Señor, junto con la presencia de muchos abnegados catequistas, de tantos jóvenes, de nuevos movimientos eclesiales y de recientes Institutos de vida consagrada. Se demuestran fundamentales muchas obras católicas educativas, asistenciales y hospitalitarias. Se percibe, sin embargo, un cierto debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia católica debido al secularismo, al hedonismo, al indiferentismo y al proselitismo de numerosas sectas, de religiones animistas y de nuevas expresiones seudoreligiosas.

Todo ello configura una situación nueva que será analizada aquí, en Aparecida. Ante la nueva encrucijada, los fieles esperan de esta V Conferencia una renovación y revitalización de su fe en Cristo, nuestro único Maestro y Salvador, que nos ha revelado la experiencia única del Amor infinito de Dios Padre a los hombres. De esta fuente podrán surgir nuevos caminos y proyectos pastorales creativos, que infundan una firme esperanza para vivir de manera responsable y gozosa la fe e irradiarla así en el propio ambiente.

3. Discípulos y misioneros
Esta Conferencia General tiene como tema: “Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida. -Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida-” (Jn 14,6).

La Iglesia tiene la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del Pueblo de Dios, y recordar también a los fieles de este Continente que, en virtud de su bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo. Esto conlleva seguirlo, vivir en intimidad con Él, imitar su ejemplo y dar testimonio. Todo bautizado recibe de Cristo, como los Apóstoles, el mandato de la misión: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará” (Mc 16,15). Pues ser discípulos y misioneros de Jesucristo y buscar la vida “en Él” supone estar profundamente enraizados en Él.

¿Qué nos da Cristo realmente?¿Por qué queremos ser discípulos de Cristo? Porque esperamos encontrar en la comunión con Él la vida, la verdadera vida digna de este nombre, y por esto queremos darlo a conocer a los demás, comunicarles el don que hemos hallado en Él. Pero, ¿es esto así? ¿Estamos realmente convencidos de que Cristo es el camino, la verdad y la vida?

Ante la prioridad de la fe en Cristo y de la vida “en Él”, formulada en el título de esta V Conferencia, podría surgir también otra cuestión: Esta prioridad, ¿no podría ser acaso una fuga hacia el intimismo, hacia el individualismo religioso, un abandono de la realidad urgente de los grandes problemas económicos, sociales y políticos de América Latina y del mundo, y una fuga de la realidad hacia un mundo espiritual?

Como primer paso podemos responder a esta pregunta con otra: ¿Qué es esta “realidad”? ¿Qué es lo real? ¿Son “realidad” sólo los bienes materiales, los problemas sociales, económicos y políticos? Aquí está precisamente el gran error de las tendencias dominantes en el último siglo, error destructivo, como demuestran los resultados tanto de los sistemas marxistas como incluso de los capitalistas. Falsifican el concepto de realidad con la amputación de la realidad fundante y por esto decisiva, que es Dios. Quien excluye a Dios de su horizonte falsifica el concepto de “realidad” y, en consecuencia, sólo puede terminar en caminos equivocados y con recetas destructivas.

La primera afirmación fundamental es, pues, la siguiente: Sólo quien reconoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano. La verdad de esta tesis resulta evidente ante el fracaso de todos los sistemas que ponen a Dios entre paréntesis.

Pero surge inmediatamente otra pregunta: ¿Quién conoce a Dios? ¿Cómo podemos conocerlo? No podemos entrar aquí en un complejo debate sobre esta cuestión fundamental. Para el cristiano el núcleo de la respuesta es simple: Sólo Dios conoce a Dios, sólo su Hijo que es Dios de Dios, Dios verdadero, lo conoce. Y Él, “que está en el seno del Padre, lo ha contado” (Jn 1,18). De aquí la importancia única e insustituible de Cristo para nosotros, para la humanidad. Si no conocemos a Dios en Cristo y con Cristo, toda la realidad se convierte en un enigma indescifrable; no hay camino y, al no haber camino, no hay vida ni verdad.

Dios es la realidad fundante, no un Dios sólo pensado o hipotético, sino el Dios de rostro humano; es el Dios-con-nosotros, el Dios del amor hasta la cruz. Cuando el discípulo llega a la comprensión de este amor de Cristo “hasta el extremo”, no puede dejar de responder a este amor sino es con un amor semejante: “Te seguiré adondequiera que vayas” (Lc 9,57).

Todavía nos podemos hacer otra pregunta: ¿Qué nos da la fe en este Dios? La primera respuesta es: nos da una familia, la familia universal de Dios en la Iglesia católica. La fe nos libera del aislamiento del yo, porque nos lleva a la comunión: el encuentro con Dios es, en sí mismo y como tal, encuentro con los hermanos, un acto de convocación, de unificación, de responsabilidad hacia el otro y hacia los demás. En este sentido, la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Co 8,9).

Pero antes de afrontar lo que comporta el realismo de la fe en el Dios hecho hombre, tenemos que profundizar en la pregunta: ¿cómo conocer realmente a Cristo para poder seguirlo y vivir con Él, para encontrar la vida en Él y para comunicar esta vida a los demás, a la sociedad y al mundo? Ante todo, Cristo se nos da a conocer en su persona, en su vida y en su doctrina por medio de la Palabra de Dios. Al iniciar la nueva etapa que la Iglesia misionera de America Latina y del Caribe se dispone a emprender, a partir de esta V Conferencia General en Aparecida, es condición indispensable el conocimiento profundo de la Palabra de Dios.

Por esto, hay que educar al pueblo en la lectura y meditación de la Palabra de Dios: que ella se convierta en su alimento para que, por propia experiencia, vean que las palabras de Jesús son espíritu y vida (cf. Jn 6,63). De lo contrario, ¿cómo van a anunciar un mensaje cuyo contenido y espíritu no conocen a fondo? Hemos de fundamentar nuestro compromiso misionero y toda nuestra vida en la roca de la Palabra de Dios. Para ello, animo a los Pastores a esforzarse en darla a conocer.

Un gran medio para introducir al Pueblo de Dios en el misterio de Cristo es la catequesis. En ella se trasmite de forma sencilla y substancial el mensaje de Cristo. Convendrá por tanto intensificar la catequesis y la formación en la fe, tanto de los niños como de los jóvenes y adultos. La reflexión madura de la fe es luz para el camino de la vida y fuerza para ser testigos de Cristo. Para ello se dispone de instrumentos muy valiosos como son el Catecismo de la Iglesia Católica y su versión más breve, el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.

En este campo no hay que limitarse sólo a las homilías, conferencias, cursos de Biblia o teología, sino que se ha de recurrir también a los medios de comunicación: prensa, radio y televisión, sitios de internet, foros y tantos otros sistemas para comunicar eficazmente el mensaje de Cristo a un gran número de personas.

En este esfuerzo por conocer el mensaje de Cristo y hacerlo guía de la propia vida, hay que recordar que la evangelización ha ido unida siempre a la promoción humana y a la auténtica liberación cristiana. “Amor a Dios y amor al prójimo se funden entre sí: en el más humilde encontramos a Jesús mismo y en Jesús encontramos a Dios” (Deus caritas est, 15). Por lo mismo, será también necesaria una catequesis social y una adecuada formación en la doctrina social de la Iglesia, siendo muy útil para ello el “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia”. La vida cristiana no se expresa solamente en las virtudes personales, sino también en las virtudes sociales y políticas.

El discípulo, fundamentado así en la roca de la Palabra de Dios, se siente impulsado a llevar la Buena Nueva de la salvación a sus hermanos. Discipulado y misión son como las dos caras de una misma medalla: cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que sólo Él nos salva (cf. Hch 4,12). En efecto, el discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro.

4. “Para que en Él tengan vida”
Los pueblos latinoamericanos y caribeños tienen derecho a una vida plena, propia de los hijos de Dios, con unas condiciones más humanas: libres de las amenazas del hambre y de toda forma de violencia. Para estos pueblos, sus Pastores han de fomentar una cultura de la vida que permita, como decía mi predecesor Pablo VI, “pasar de la miseria a la posesión de lo necesario, a la adquisición de la cultura… a la cooperación en el bien común… hasta el reconocimiento, por parte del hombre, de los valores supremos y de Dios, que de ellos es la fuente y el fin” (Populorum progressio, 21).

En este contexto me es grato recordar la Encíclica “Populorum progressio”, cuyo 40 aniversario recordamos este año. Este documento pontificio pone en evidencia que el desarrollo auténtico ha de ser integral, es decir, orientado a la promoción de todo el hombre y de todos los hombres (cf. n. 14), e invita a todos a suprimir las graves desigualdades sociales y las enormes diferencias en el acceso a los bienes. Estos pueblos anhelan, sobre todo, la plenitud de vida que Cristo nos ha traído: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). Con esta vida divina se desarrolla también en plenitud la existencia humana, en su dimensión personal, familiar, social y cultural.

Para formar al discípulo y sostener al misionero en su gran tarea, la Iglesia les ofrece, además del Pan de la Palabra, el Pan de la Eucaristía. A este respecto nos inspira e ilumina la página del Evangelio sobre los discípulos de Emaús. Cuando éstos se sientan a la mesa y reciben de Jesucristo el pan bendecido y partido, se les abren los ojos, descubren el rostro del Resucitado, sienten en su corazón que es verdad todo lo que Él ha dicho y hecho, y que ya ha iniciado la redención del mundo. Cada domingo y cada Eucaristía es un encuentro personal con Cristo. Al escuchar la Palabra divina, el corazón arde porque es Él quien la explica y proclama. Cuando en la Eucaristía se parte el pan, es a Él a quien se recibe personalmente. La Eucaristía es el alimento indispensable para la vida del discípulo y misionero de Cristo.

La Misa dominical, centro de la vida cristiana
De aquí la necesidad de dar prioridad, en los programas pastorales, a la valorización de la Misa dominical. Hemos de motivar a los cristianos para que participen en ella activamente y, si es posible, mejor con la familia. La asistencia de los padres con sus hijos a la celebración eucarística dominical es una pedagogía eficaz para comunicar la fe y un estrecho vínculo que mantiene la unidad entre ellos. El domingo ha significado, a lo largo de la vida de la Iglesia, el momento privilegiado del encuentro de las comunidades con el Señor resucitado.

Es necesario que los cristianos experimenten que no siguen a un personaje de la historia pasada, sino a Cristo vivo, presente en el hoy y el ahora de sus vidas. Él es el Viviente que camina a nuestro lado, descubriéndonos el sentido de los acontecimientos, del dolor y de la muerte, de la alegría y de la fiesta, entrando en nuestras casas y permaneciendo en ellas, alimentándonos con el Pan que da la vida. Por eso la celebración dominical de la Eucaristía ha de ser el centro de la vida cristiana.

El encuentro con Cristo en la Eucaristía suscita el compromiso de la evangelización y el impulso a la solidaridad; despierta en el cristiano el fuerte deseo de anunciar el Evangelio y testimoniarlo en la sociedad para que sea más justa y humana. De la Eucaristía ha brotado a lo largo de los siglos un inmenso caudal de caridad, de participación en las dificultades de los demás, de amor y de justicia. ¡Sólo de la Eucaristía brotará la civilización del amor, que transformará Latinoamérica y el Caribe para que, además de ser el Continente de la Esperanza, sea también el Continente del Amor!

Los problemas sociales y políticos

Llegados a este punto podemos preguntarnos ¿cómo puede contribuir la Iglesia a la solución de los urgentes problemas sociales y políticos, y responder al gran desafío de la pobreza y de la miseria? Los problemas de América Latina y del Caribe, así como del mundo de hoy, son múltiples y complejos, y no se pueden afrontar con programas generales. Sin embargo, la cuestión fundamental sobre el modo cómo la Iglesia, iluminada por la fe en Cristo, deba reaccionar ante estos desafíos, nos concierne a todos. En este contexto es inevitable hablar del problema de las estructuras, sobre todo de las que crean injusticia. En realidad, las estructuras justas son una condición sin la cual no es posible un orden justo en la sociedad. Pero, ¿cómo nacen?, ¿cómo funcionan? Tanto el capitalismo como el marxismo prometieron encontrar el camino para la creación de estructuras justas y afirmaron que éstas, una vez establecidas, funcionarían por sí mismas; afirmaron que no sólo no habrían tenido necesidad de una precedente moralidad individual, sino que ellas fomentarían la moralidad común. Y esta promesa ideológica se ha demostrado que es falsa. Los hechos lo ponen de manifiesto. El sistema marxista, donde ha gobernado, no sólo ha dejado una triste herencia de destrucciones económicas y ecológicas, sino también una dolorosa destrución del espíritu. Y lo mismo vemos también en occidente, donde crece constantemente la distancia entre pobres y ricos y se produce una inquietante degradación de la dignidad personal con la droga, el alcohol y los sutiles espejismos de felicidad.

Las estructuras justas son, como he dicho, una condición indispensable para una sociedad justa, pero no nacen ni funcionan sin un consenso moral de la sociedad sobre los valores fundamentales y sobre la necesidad de vivir estos valores con las necesarias renuncias, incluso contra el interés personal.

Donde Dios está ausente – el Dios del rostro humano de Jesucristo – estos valores no se muestran con toda su fuerza, ni se produce un consenso sobre ellos. No quiero decir que los no creyentes no puedan vivir una moralidad elevada y ejemplar; digo solamente que una sociedad en la que Dios está ausente no encuentra el consenso necesario sobre los valores morales y la fuerza para vivir según la pauta de estos valores, aun contra los propios intereses.

Por otro lado, las estructuras justas han de buscarse y elaborarse a la luz de los valores fundamentales, con todo el empeño de la razón política, económica y social. Son una cuestión de la recta ratio y no provienen de ideologías ni de sus promesas. Ciertamente existe un tesoro de experiencias políticas y de conocimientos sobre los problemas sociales y económicos, que evidencian elementos fundamentales de un estado justo y los caminos que se han de evitar. Pero en situaciones culturales y políticas diversas, y en el cambio progresivo de las tecnologías y de la realidad histórica mundial, se han de buscar de manera racional las respuestas adecuadas y debe crearse – con los compromisos indispensables – el consenso sobre las estructuras que se han de establecer.
            
Este trabajo político no es competencia inmediata de la Iglesia. El respeto de una sana laicidad – incluso con la pluralidad de las posiciones políticas – es esencial en la tradición cristiana auténtica. Si la Iglesia comenzara a transformarse directamente en sujeto político, no haría más por los pobres y por la justicia, sino que haría menos, porque perdería su independencia y su autoridad moral, identificándose con una única vía política y con posiciones parciales opinables. La Iglesia es abogada de la justicia y de los pobres, precisamente al no identificarse con los políticos ni con los intereses de partido. Sólo siendo independiente puede enseñar los grandes criterios y los valores inderogables, orientar las conciencias y ofrecer una opción de vida que va más allá del ámbito político. Formar las conciencias, ser abogada de la justicia y de la verdad, educar en las virtudes individuales y políticas, es la vocación fundamental de la Iglesia en este sector. Y los laicos católicos deben ser concientes de su responsabilidad en la vida pública; deben estar presentes en la formación de los consensos necesarios y en la oposición contra las injusticias.

Las estructuras justas jamás serán completas de modo definitivo; por la constante evolución de la historia, han de ser siempre renovadas y actualizadas; han de estar animadas siempre por un “ethos” político y humano, por cuya presencia y eficiencia se ha de trabajar siempre. Con otras palabras, la presencia de Dios, la amistad con el Hijo de Dios encarnado, la luz de su Palabra, son siempre condiciones fundamentales para la presencia y eficiencia de la justicia y del amor en nuestras sociedades.

Por tratarse de un Continente de bautizados, conviene colmar la notable ausencia, en el ámbito político, comunicativo y universitario, de voces e iniciativas de líderes católicos de fuerte personalidad y de vocación abnegada, que sean coherentes con sus convicciones éticas y religiosas. Los movimientos eclesiales tienen aquí un amplio campo para recordar a los laicos su responsabilidad y su misión de llevar la luz del Evangelio a la vida pública, cultural, económica y política.

5. Otros campos prioritarios
Para llevar a cabo la renovación de la Iglesia a vosotros confiada en estas tierras, quisiera fijar la atención con vosotros sobre algunos campos que considero prioritarios en esta nueva etapa.

La familia
La familia, “patrimonio de la humanidad”, constituye uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos. Ella ha sido y es escuela de la fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en el que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente. Sin embargo, en la actualidad sufre situaciones adversas provocadas por el secularismo y el relativismo ético, por los diversos flujos migratorios internos y externos, por la pobreza, por la inestabilidad social y por legislaciones civiles contrarias al matrimonio que, al favorecer los anticonceptivos y el aborto, amenazan el futuro de los pueblos.

En algunas familias de América Latina persiste aún por desgracia una mentalidad machista, ignorando la novedad del cristianismo que reconoce y proclama la igual dignidad y responsabilidad de la mujer respecto al hombre.

La familia es insustituible para la serenidad personal y para la educación de los hijos. Las madres que quieren dedicarse plenamente a la educación de sus hijos y al servicio de la familia han de gozar de las condiciones necesarias para poderlo hacer, y para ello tienen derecho a contar con el apoyo del Estado. En efecto, el papel de la madre es fundamental para el futuro de la sociedad.

El padre, por su parte, tiene el deber de ser verdaderamente padre, que ejerce su indispensable responsabilidad y colaboración en la educación de sus hijos. Los hijos, para su crecimiento integral, tienen el derecho de poder contar con el padre y la madre, para que cuiden de ellos y los acompañen hacia la plenitud de su vida. Es necesaria, pues, una pastoral familiar intensa y vigorosa. Es indispensable también promover políticas familiares auténticas que respondan a los derechos de la familia como sujeto social imprescindible. La familia forma parte del bien de los pueblos y de la humanidad entera.

Os sacerdotes

Os primeiros promotores do discipulado e da missão são aqueles que foram chamados «para estar com Jesus e ser enviados a pregar» (cf. Mcque o Senhor seja parte da sua herança e do seu cálice» (cf. Sl 16,5).  Se o sacerdote fizer de Deus o fundamento e o centro de sua vida, então experimentará a alegria e a fecundidade da sua vocação. O sacerdote deve ser antes de tudo um “homem de Deus” (1Tim 6,11); um homem que conhece a Deus “em primeira mão”, que cultiva uma profunda amizade pessoal com Jesus, que compartilha os “sentimentos de Jesus” (cf. Fil 2,5). Somente assim o sacerdote será capaz de levar Deus - o Deus encarnado em Jesus Cristo - aos homens, e de ser representante do seu amor. Para cumprir a sua altíssima missão deve possuir uma sólida estrutura espiritual e viver toda a existência animado pela fé, a esperança e a caridade. Tem de ser, como Jesus, um homem que procure, através da oração, o rosto e a vontade de Deus, cultivando igualmente sua preparação cultural e intelectual. 3,14), ou seja, os sacerdotes. Eles devem receber de modo preferencial a atenção e o cuidado paterno dos seus Bispos, pois são os primeiros agentes de uma autentica renovação da vida cristã no povo de Deus. A eles quero dirigir uma palavra de afeto paterno desejando «

Queridos sacerdotes deste Continente e quantos que, como missionários, nele viestes a trabalhar: o Papa acompanha vossa atividade pastoral e deseja que estejam repletos de consolações e de esperança, e reza por vocês.

Religiosos, religiosas e consagrados

Quero dirigir-me também aos religiosos, às religiosas e aos leigos e leigas consagrados. A sociedade latino-americana e caribenha tem necessidade do vosso testemunho: em um mundo que tantas vezes busca, sobretudo, o bem-estar, a riqueza e o prazer como finalidade da vida, e que exalta a liberdade prescindindo da verdade do homem criado por Deus, vocês são testemunhas de que existe outra forma de viver com sentido; lembrem aos vossos irmãos e irmãs que o Reino de Deus chegou; que a justiça e a verdade são possíveis se nos abrimos à presença amorosa de Deus nosso Pai, de Cristo nosso irmão e Senhor, do Espírito Santo nosso Consolador. Com generosidade e até ao heroísmo, continuai trabalhando para que na sociedade reine o amor, a justiça, a bondade, o serviço, a solidariedade conforme o carisma dos vossos fundadores. Abraçai com profunda alegria vossa consagração, que é instrumento de santificação para vocês e de redenção para vossos irmãos.

A Igreja da América Latina vos agradece pelo grande trabalho que vindes realizando ao longo dos séculos pelo Evangelho de Cristo a favor de vossos irmãos, principalmente pelos mais pobres e marginalizados. Convido a todos para que colaborem sempre com os Bispos, trabalhando unidos a eles que são os responsáveis pela pastoral. Exorto-vos também a uma obediência sincera à autoridade da Igreja. Não tenham outro ideal que não seja a santidade conforme os ensinamentos de vossos fundadores.

Os leigos

Nesta hora em que a Igreja deste Continente se entrega plenamente à sua vocação missionária, lembro aos leigos que são também Igreja, assembléia convocada por Cristo para levar seu testemunho ao mundo inteiro. Todos os homens e mulheres batizados devem tomar consciência de que foram configurados com Cristo Sacerdote, Profeta e Pastor, através do sacerdócio comum do Povo de Deus. Devem sentir-se co-responsáveis na construção da sociedade segundo os critérios do Evangelho, com entusiasmo e audácia, em comunhão com os seus Pastores.

São muitos os fiéis que pertencem a movimentos eclesiais, nos quais podemos ver os sinais da multiforme presença e ação santificadora do Espírito Santo na Igreja e na sociedade atual. Eles são chamados para levar ao mundo o testemunho de Jesus Cristo e ser fermento do amor de Deus na sociedade.

Os Jovens e a pastoral vocacional

Na América Latina a maioria da população está formada por jovens. A este respeito, devemos recordar-lhes que sua vocação é ser amigos de Cristo, discípulos, sentinelas do amanhã, como costumava dizer o meu Predecessor João Paulo II. Os jovens não temem o sacrifício, mas, sim, uma vida sem sentido. São sensíveis à chamada de Cristo que os convida a segui-Lo. Podem responder a essa chamada como sacerdotes, como consagrados e consagradas, ou ainda como pais e mães de família, dedicados totalmente a servir aos seus irmãos com todo o seu tempo, sua capacidade de entrega e com a vida inteira. Os jovens encaram a existência como uma constante descoberta, não se limitando às modas e tendências comuns, indo mais além com uma curiosidade radical acerca do sentido da vida, e de Deus Pai-Criador e Deus-Filho Redentor no seio da família humana. Eles devem-se comprometer por uma constante renovação do mundo à luz de Deus. Mais ainda: cabe-lhes a tarefa de opor-se às fáceis ilusões da felicidade imediata e dos paraísos enganosos da droga, do prazer, do álcool, junto com todas as formas de violência.

6. “Quédate con nosotros”
Los trabajos de esta V Conferencia General nos llevan a hacer nuestra la súplica de los discípulos de Emaús: “Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado” (Lc 24, 29).
Quédate con nosotros, Señor, acompáñanos aunque no siempre hayamos sabido reconocerte. Quédate con nosotros, porque en torno a nosotros se van haciendo más densas las sombras, y tú eres la Luz; en nuestros corazones se insinúa la desesperanza, y tú los haces arder con la certeza de la Pascua. Estamos cansados del camino, pero tú nos confortas en la fracción del pan para anunciar a nuestros hermanos que en verdad tú has resucitado y que nos has dado la misión de ser testigos de tu resurrección.

Quédate con nosotros, Señor, cuando en torno a nuestra fe católica surgen las nieblas de la duda, del cansancio o de la dificultad: tú, que eres la Verdad misma como revelador del Padre, ilumina nuestras mentes con tu Palabra; ayúdanos a sentir la belleza de creer en ti.

Quédate en nuestras familias, ilumínalas en sus dudas, sosténlas en sus dificultades, consuélalas en sus sufrimientos y en la fatiga de cada día, cuando en torno a ellas se acumulan sombras que amenazan su unidad y su naturaleza. Tú que eres la Vida, quédate en nuestros hogares, para que sigan siendo nidos donde nazca la vida humana abundante y generosamente, donde se acoja, se ame, se respete la vida desde su concepción hasta su término natural.

Quédate, Señor, con aquéllos que en nuestras sociedades son más vulnerables; quédate con los pobres y humildes, con los indígenas y afroamericanos, que no siempre han encontrado espacios y apoyo para expresar la riqueza de su cultura y la sabiduría de su identidad. Quédate, Señor, con nuestros niños y con nuestros jóvenes, que son la esperanza y la riqueza de nuestro Continente, protégelos de tantas insidias que atentan contra su inocencia y contra sus legítimas esperanzas.¡Oh buen Pastor, quédate con nuestros ancianos y con nuestros enfermos. ¡Fortalece a todos en su fe para que sean tus discípulos y misioneros!

Conclusión

                Al concluir mi permanencia entre vosotros, deseo invocar la protección de la Madre de Dios y Madre de la Iglesia sobre vuestras personas y sobre toda América Latina y el Caribe. Imploro de modo especial a Nuestra Señora – bajo la advocación de Guadalupe, Patrona de América, y de Aparecida, Patrona de Brasil - que os acompañe en vuestra hermosa y exigente labor pastoral. A ella confío el Pueblo de Dios en esta etapa del tercer Milenio cristiano. A ella le pido también que guíe los trabajos y reflexiones de esta Conferencia General, y que bendiga con abundantes dones a los queridos pueblos de este Continente.

Opinión 8:03 pm




Venerables Hermanos en el Episcopado,
¡queridos sacerdotes y vosotros todos, hermanas y hermanos en el Señor!

      

No existen palabras para expresar la alegría de encontrarme con vosotros para celebrar esta solemne Eucaristía, con ocasión de la apertura de la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. A todos saludo con mucha cordialidad, de modo particular al Arzobispo de Aparecida, Mons. Raymundo Damasceno Assis, agradeciendo las palabras que me fueron dirigidas en nombre de toda la asamblea, y a los Cardenales Presidentes de esta Conferencia General. Saludo con deferencia a las autoridades civiles y militares que nos honran con su presencia. Desde este Santuario extiendo mi pensamiento, con mucho afecto y oración, a todos aquéllos que se nos unen espiritualmente en este día, de modo especial a las comunidades de vida consagrada, a los jóvenes  comprometidos en movimientos y asociaciones, a las familias, bien como a los enfermos y a los ancianos. A todos les quiero decir: «Gracia y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de parte del Señor Jesucristo» (1Cor 1,13).

    Considero un don especial de la Providencia que esta Santa Misa sea celebrada este tiempo y en este lugar. El tiempo es el litúrgico del sexto Domingo de Pascua: está próxima la fiesta de Pentecostés, y la Iglesia es invitada a intensificar la invocación al Espíritu Santo. El lugar es el Santuario nacional de Nuestra Señora Aparecida, corazón mariano del Brasil: Maria nos acoge en este Cenáculo y, como Madre y Maestra, nos ayuda a elevar a Dios una plegaria unánime y confiada. Esta celebración litúrgica constituye el fundamento más sólido de la V Conferencia, porque pone en su base la oración y la Eucaristía, Sacramentum caritatis. En efecto, solo la caridad de Cristo, emanada por el Espíritu Santo, puede  hacer de esta reunión un auténtico acontecimiento eclesial, un momento de gracia para este Continente y para el mundo entero. Esta tarde tendré la posibilidad de entrar en el mérito de los contenidos sugeridos por el tema de vuestra Conferencia. Demos ahora espacio a la Palabra de Dios, que con alegría acogemos, con el corazón abierto y dócil, a ejemplo de Maria, Nuestra Señora de la Concepción, a fin de que, por el poder del Espíritu Santo, Cristo pueda nuevamente “hacerse carne” en el hoy de nuestra historia.

La primera Lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, se refiere al así llamado “Concilio de Jerusalén”, que consideró la cuestión de si a los paganos convertidos al cristianismo debería imponerseles la observancia de la ley mosaica. El texto, dejando de lado la discusión sobre “los Apóstoles y los ancianos” (15,4-21), transcribe la decisión final, que viene colocada por escrito en una carta y confiada a dos comisarios, a fin de que sea entregada a la comunidad de Antioquia (vv. 22-29). Esta página de los Hechos nos es muy apropiada, por haber venido aquí para una reunión eclesial. Nos habla del sentido del discernimiento comunitario en torno a los grandes problemas que la Iglesia encuentra a lo largo de su camino y que vienen a ser aclarados por los “Apóstoles” y por los “ancianos” con la luz del Espíritu Santo, el cual, como nos narra el Evangelio de hoy, recuerda la enseñanza de Jesucristo (cf. Jn 14,26) ayudando así a la comunidad cristiana a caminar en la caridad en búsqueda de la verdad plena (cf. Jn 16,13). Los jefes de la Iglesia discuten y se enfrentan, siempre sin embargo en actitud de religiosa escucha de la Palabra de Cristo en el Espíritu Santo. Por eso, al final pueden afirmar: «Pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros …» (Hch 15,28).

Éste es el “método” con el cual nosotros actuamos en la Iglesia, tanto en las pequeñas como en las grandes asambleas. No es una simple cuestión de procedimiento; es el resultado de la misma naturaleza de la Iglesia, misterio de comunión con Cristo en el Espíritu Santo. En el caso de las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano y el Caribe, la primera, realizada en Rio de Janeiro en 1955, recurrió a una Carta especial enviada por el Papa Pío XII, de venerada memoria; en las otras, hasta la actual, fue el Obispo de Roma que se dirigió a la sede de la reunión continental para presidir las fases iniciales. Con devoto reconocimiento dirigimos nuestro pensamiento a los Siervos de Dios Pablo VI y Juan Pablo II que, en las Conferencias de Medellín, Puebla y Santo Domingo, testimoniaron la proximidad de la Iglesia universal en las Iglesias que están en América Latina y que constituyen, en proporción, la mayor parte de la Comunidad católica.

«Pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros …». Ésta es la Iglesia: nosotros, la comunidad de fieles, el Pueblo de Dios, con sus Pastores llamados a hacer de guías del camino; juntos con el Espíriu Santo, Espíritu del Padre mandado en nombre del Hijo Jesús, Espíritu de Aquél que es “mayor” de todos y que nos fue dado mediante Cristo, que se hizo “menor” por nuestra causa. Espíritu Paráclito, Ad-vocatus, Defensor y Consolador. Él nos hace vivir en la presencia de Dios, en la escucha de su Palabra, libres de inquietud y de temor, teniendo en el corazón la paz que Jesús nos dejó y que el mundo no puede dar (cf. Jo 14, 26-27). El Espíritu acompaña a la Iglesia en el largo camino que se extiende entre la primera y la segunda venida de Cristo: «Voy, y vuelvo a vosotros» (Jn 14,28), dijo Jesús a los Apóstoles. Entre la “ida” y la “vuelta” de Cristo está el tiempo de la Iglesia, que es su Cuerpo, están ésos dos mil años transcurridos hasta ahora; están también estos poco más de cinco siglos en los que la Iglesia se hizo peregrina en las Américas, difundiendo en los fieles la vida de Cristo a través de los Sacramentos y lanzando en estas tierras la buena semilla del Evangelio, que rindió treinta, sesenta e incluso el ciento por uno. Tiempo de la Iglesia, tiempo del Espíritu Santo: Es el Maestro que forma a los discípulos: los hace enamorarse de Jesús; los educa para que escuchen su Palabra, a fin de que contemplen su Faz; los conforma a su Humanidad bienaventurada, pobre en espíritu, aflicta, mansa, sedienta de justicia, misericordiosa, pura de corazón, pacífica, perseguida a causa de la justicia (cf. Mt 5,3-10). Asimismo, gracias a la acción del Espíritu Santo, Jesús se vuelve la“Vía” en la cual camina el discípulo. «Si alguien me ama, observará mi palabra», dice Jesús en el inicio del trecho evangélico de hoy. «La palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió» (Jn 14,23-24). Como Jesús transmite las palabras del Padre, así el Espíritu recuerda a la Iglesia las palabras de Cristo (cf. Jn 14,26). Y como el amor por el Padre llevaba a Jesús a alimentarse de su voluntad, así nuestro amor por Jesús se demuestra en la obediencia a sus palabras. La fidelidad de Jesús a la voluntad del Padre puede transmitirse a los discípulos gracias al Espíritu Santo, que derrama el amor de Dios en sus corazones (cf. Rm 5,5).

El Nuevo Testamento nos presenta a Cristo como misionero del Padre. Especialmente en el Evangelio de San Juan, Jesús habla de sí tantas veces a propósito del Padre que Lo envió al mundo. Asimismo, también en el texto de hoy. Jesús dice: « La palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió» (Jno 14,24). En este momento, queridos amigos, somos invitados a fijar nuestra mirada en Él, porque la misión de la Iglesia subsiste solamente en cuanto prolongación de aquélla de Cristo: «Como el Padre me envió, así también yo os envío a vosotros»  (Jn 20,21). El evangelista pone de relieve, incluso de forma plástica, que esta consignación acontece en el Espíritu Santo: «Sopló sobre ellos diciendo: ‘Recibid el Espíritu Santo…’ » (Jn 20,22). La misión de Cristo se realizó en el amor. Encendió en el mundo el fuego de la caridad de Dios (cf. Lc 12,49). Es el amor que da la vida: por eso la Iglesia es invitada a difundir en el mundo la caridad de Cristo, para que los hombres y los pueblos «tengan la vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,10). A vosotros también, que representáis la Iglesia en América Latina, tengo la alegría de entregar nuevo idealmente mi Encíclica Deus caritas est, con la cual quise indicar a todos lo que es esencial en el mensaje cristiano. La Iglesia se siente discípula y misionera de ese Amor : misionera solamente en tanto discípula, es decir, capaz de siempre dejarse atraer, con renovado arrobamiento, por Dios que nos amó y nos ama  primero (1Jn 4,10). La Iglesia no hace proselitismo. Crece mucho más por “atracción”: como Cristo “atrae todo a sí” con la fuerza de su amor, que culminó en el sacrificio de la Cruz, así la Iglesia cumple su misión en la medida en la que, asociada a Cristo, cumple su obra conformándose en espíritu y concretamente con la caridad de su Señor.

(en español)    Queridos hermanos y hermanas. Éste es el rico tesoro del continente Latinoamericano; éste es su patrimonio más valioso: la fe en Dios Amor, que reveló su rostro en Jesucristo. Vosotros creéis en el Dios Amor: ésta es vuestra fuerza que vence al mundo, la alegría que nada ni nadie os podrá arrebatar, ¡la paz que Cristo conquistó para vosotros con su Cruz! Ésta es la fe que hizo de Latinoamérica el “Continente de la Esperanza”. No es una ideología política, ni un movimiento social, como tampoco un sistema económico; es la fe en Dios Amor, encarnado, muerto y resucitado en Jesucristo, el auténtico fundamento de esta esperanza que produjo frutos tan magníficos desde la primera evangelización hasta hoy. Así lo atestigua la serie de Santos y Beatos que el Espíritu suscitó a lo largo y ancho de este Continente. El Papa Juan Pablo II os convocó para una nueva evangelización, y vosotros respondisteis a su llamado con la generosidad y el compromiso que os caracterizan. Yo os lo confirmo y, con palabras de esta Quinta Conferencia, os digo: sed discípulos fieles, para ser misioneros valientes y eficaces.

La segunda Lectura nos ha presentado la grandiosa visión de la Jerusalén celeste. Es una imagen de espléndida belleza, en la que nada es simplemente decorativo, sino que todo contribuye a la perfecta armonía de la Ciudad santa. Escribe el vidente Juan que ésta “bajaba del cielo, enviada por Dios trayendo la gloria de Dios” (Ap 21,10). Pero la gloria de Dios es el Amor; por tanto la Jerusalén celeste es icono de la Iglesia entera, santa y gloriosa, sin mancha ni arruga (cf. Ef 5,27), iluminada en el centro y en todas partes por la presencia de Dios-Caridad. Es llamada “novia”, “la esposa del Cordero” (Ap 20,9), porque en ella se realiza la figura nupcial que encontramos desde el principio hasta el fin en la revelación bíblica. La Ciudad-Esposa es patria de la plena comunión de Dios con los hombres; ella no necesita templo alguno ni ninguna fuente externa de luz, porque la presencia de Dios y del Cordero es inmanente y la ilumina desde dentro.

Este icono estupendo tiene un valor escatológico: expresa el misterio de belleza que ya constituye la forma de la Iglesia, aunque aún no haya alcanzado su plenitud. Es la meta de nuestra peregrinación, la patria que nos espera y por la cual suspiramos. Verla con los ojos de la fe, contemplarla y desearla, no debe ser motivo de evasión de la realidad histórica en que vive la Iglesia compartiendo las alegrías y las esperanzas, los dolores y las angustias de la humanidad contemporánea, especialmente de los más pobres y de los que sufren (cf. Gaudium et spes, 1). Si la belleza de la Jerusalén celeste es la gloria de Dios, o sea, su amor, es precisamente y solamente en la caridad cómo podemos acercarnos a ella y, en cierto modo, habitar en ella. Quien ama al Señor Jesús y observa su palabra experimenta ya en este mundo la misteriosa presencia de Dios Uno y Trino, como hemos escuchado en el Evangelio: “Vendremos a él y haremos morada en él” (Jn 14,23). Por eso, todo cristiano está llamado a ser piedra viva de esta maravillosa “morada de Dios con los hombres”.¡Qué magnífica vocación!    

(portugués) Una Iglesia enteramente alentada y movilizada por la caridad de Cristo, Cordero inmolado por amor, es la imagen histórica de la Jerusalén celeste, anticipación de la Ciudad santa, resplandeciente de la gloria de Dios. De ella emana una fuerza misionera irresistible, que es la fuerza de la santidad. La Virgen Maria le alcance a América Latina y el Caribe ser abundantemente revestidas de la fuerza de lo alto (cf. Lc 24,49) para irradiar en el Continente y en todo el mundo la santidad de Cristo. A Él sea dada gloria, con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Opinión, ReflexiónMay 12, 2007 11:18 pm

Es casi un capricho meter en un solo día tanto amor recibido, pero por algo se comienza. Sobre todo para esa sarta de ingratos o ingratas que parece que viven sin tener una mamá, ni una madre. Mamá por el cariño, el afecto, el amor. Madre por ser guía, fortaleza y ejemplo. Son todo un misterio. Son toda nuestra vida en cierto sentido. Feliz día, pasen un buen día, no renieguen de sus críos (pequeños y grandotes).

Madres jóvenes, madres maduras, madres trabajadoras, madres decididas, mujeres incomparables a fin de cuentas.

 

¡FELIZ DÍA MAMÁ!

 

Para mi mamá jeje 

Opinión, Música 8:03 pm

¿Qué le pasó a Shakira para salir con esa peluca y esa ropa? Parece un drag queen emoticon

Creo que ella no necesita de eso para cantar, bueno, aún así acá tienen su nuevo video… emoticon

 

 

No me preguntes más por mi
si ya sabes cual es la respuesta,
desde el momento en que te vi
sé a lo que voy
yo me propongo ser de ti
una victima casi perfecta
yo me propongo ser de tí
un volcan o el amor talvez
es un Mal común
Y asi como ves,estoy viva aun
será cuestion de suerte y…

Creo que empiezo a entender
(despacio, despacio comienzo a entender)
Nos deseabamos desde antes de nacer
(te siento, te siento, te siento estremecer)
tengo el presentimiento de que empieza la acción
(adentro, adentro te vas quedando)
y las mujeres somos las de la intuición.
Asi, estoy dispuesta a todo

Yo te propongo un desliz
un error convertido en acierto
yo me propongo ser de ti
un volcan o el amor talvez
es un mal Común
y asi como ves
estoy viva aun…

Será cuestion de suerte y…

Creo que empiezo a entender
(despacio, despacio comienzo a entender)
Nos deseabamos desde antes de nacer
(te siento, te siento, te siento estremecer)
tengo el presentimiento de que empieza la acción
(adentro, adentro,te vas quedando)
y las mujeres somos las de la intuición.

Asi, estoy dispuesta a todo

Creo que empiezo a entender
(despacio, despacio comienzo a entender)
Nos deseabamos desde antes de nacer
(te siento, te siento, te siento estremecer)
tengo el presentimiento de que empieza la acción
(adentro, adentro, te vas quedando)
y las mujeres somos las de la intuición.

…Las de la intuición…

 

Opinión, Reflexión, Aparecida 3:04 pm

 Buen Papa

Desde la llegada de Benedicto XVI a Brasil, donde mañana da inicio formal a la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, se ha producido mucha información y de variadísima calidad: desde los que repiten las cosas de siempre (informan y atacan a la Iglesia o dan la información parcializada a favor o en contra) y los que toman la información y tratan de elaborar por lo menos una opinión sensata, o alguna autocrítica, y en mejor de los casos generar conocimiento y verdad.

Por eso hay que tener cuidado al leer las noticias, en todo sentido, y es recomendable darle un tiempo a leer los discursos completos, las intervenciones, los debates (porque habrán varios) y no solo quedarnos en titulares que venden ni en nuestros prejuicios.

La idea es captar el mensaje que nos trae el Papa y que se desplegara entre los obispos, sacerdotes y finalmente a la gran mayoría: los laicos. Y ojo, ese mensaje lo está centrando en Jesucristo.

Con espíritu abierto y con lucidez repasemos las noticias. La principal fuente de información a recomendar es la página del CELAM:


Otros medios interesantes para ver los sucesos en Aparecida son los siguientes:

En español

http://es.noticias.yahoo.com/especiales/benedicto-xvi.html

http://www.perudiscipulo.com/

http://www.aciprensa.com/aparecida07/

http://www.aica.org/index2.php?pag=VConferencia


En inglés

http://news.yahoo.com/fc/World/Papacy_and_the_Vatican

http://wdtprs.com/blog/

http://rorate-caeli.blogspot.com/

Con los jóvenes 

Noticias, AparecidaMay 10, 2007 10:46 pm
Discurso de S.S. Benedicto XVI durante el encuentro con los jóvenes en el estadio Pacaembu


¡Queridos jóvenes! ¡Queridos amigos y amigas!
«Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres […] luego ven, y sígueme.» (Mt 19,21).

1. He deseado ardientemente encontrarme con vosotros en éste mi primer viaje a América Latina. Vine a inaugurar la V
Conferencia del Episcopado Latinoamericano que, por deseo mío, va a realizarse en Aparecida, aquí en Brasil, en el Santuario
de Nuestra Señora. Ella nos coloca a los pies de Jesús para aprender sus lecciones sobre el Reino e impulsarnos a ser sus
misioneros, para que los pueblos de este “Continente de la Esperanza” tengan, en Él, vida plena.

Vuestros Obispos de Brasil, en su Asamblea General del año pasado, reflexionaron sobre el tema de la evangelización de la
juventud y colocaron en vuestras manos un documento. Pidieron que fuese acogido y perfeccionado por vosotros durante todo
el año. En esta última Asamblea retomaron el asunto, enriquecido con vuestra colaboración, y anhelan que las ponderaciones
hechas y las orientaciones propuestas sirvan como incentivo y faro para vuestro caminar. Las palabras del Arzobispo de São
Paulo y del encargado de la Pastoral de la Juventud, las cuales agradezco, bien testifican el espíritu que os mueve a todos.

 

Ayer por la tarde, al sobrevolar el territorio brasileño, pensaba ya en éste nuestro encuentro en el Estadio de Pacaembu, con el deseo de daros un gran abrazo bien brasileño, y manifestar los sentimientos que llevo en lo íntimo de