Su Eminencia Reverendísima es ahora, y como muchas veces, noticia gracias a los enredos y la relación amor-odio con la PUCP.

Luego de 90 años, que es una edad buena y saludable en cuanto a Instituciones se trata, la PUCP sigue siendo, a pesar de muchos, la mejor universidad del Perú. Ha cambiado bastante, pero su liderazgo y la percepción del mismo por la sociedad sigue siendo de lo mejor. Cosa que seguro le duele a cierto sector de la Iglesia que ve en la comunidad universitaria de tan distinguida Universidad el nido de ideologías nada santas y peor aún anticlericales.

Ya decía el mismísimo Cardenal cuando en 1999 fue nombrado por Juan Pablo II como nuevo Arzobispo de Lima que tenía dos objetivos inmediatos y a la vista (en realidad eran varios pero todos se resumían en dos): primero era el Seminario Santo Toribio y segundo La Católica.

Como ya muchos saben, el primer gran objetivo lo ha cumplido. El Seminario es otro, mucho más ortodoxo del que era antes y para el bien de la Arquidiocesis con muchas más vocaciones. Este año han ingresado un buen número de muchachos que pronto vestiran las sotanas negras simbolo de que están muertos para este mundo (y para el pecado esperemos) y son solo de Dios. Amén, jeje.

Correo 20 03 2007

Cortesía del Diario Correo

El otro gran objetivo lo debe tener medio contrariado a Don Juan Luis. Debe ser como una espina enorme clavada en su pecho y con olor a caviar. Porque algunos dicen que la Católica está infestada de caviares, que es la madriguera caviar por excelencia y que todo lo que se relacione a ella es caviar. Como siempre la exageración se presta a mil cosas, a mi modesto entender. Porque la comunidad universitaria de la "Cato" es tan variada como un zoológico.

Pues ahora, nuestro Cardenal y nuestra Universidad (digo nuestra por pertenencia a la Iglesia y la comunidad universitaria también) van a librar una batalla que me imagino será larga en la medida que ambos lados se sienten a conversar sobre lo que es mejor.

Como ya decía un amigo y profesor de la universidad, todos somos parte de una misma Iglesia pero eso no significa que todos pensemos igual en ciertos temas.

90 años no pasan en vano, miles de alumnos y egresados, cientos de profesores; tantísmas experiencias que a muchos nos han enriquecido la mente y fortificado la fe. La PUCP es ahora una universidad plural, una universidad de todas las sangres como decía otro profesor. Una universidad que reta la historia en medio de tanta pobreza material y espiritual. En una sociedad con Instituciones tan frágiles, la PUCP brinda un espacio para el conocimiento y la verdad, para la promoción de acciones que conlleven justicia y solidaridad.

Esperemos que estas cuestiones administrativas no nublen 90 años de forjar una parte del Perú y siga "Toda la vida adelante".

Para finalizar, acá tienen unos fragmentos del libro Reflexiones en torno a la universidad.

 

Reflexiones en torno a la universidad

Salomón Lerner Febres

Compromiso de la Pontificia Universidad Católica del Perú con el país y la Iglesia (páginas 72 y siguientes)

Entendemos que la universidad es el lugar privilegiado para el diálogo, la ciencia y la cultura. En razón de nuestra identidad católica, tenemos el deber de preservar la comunicación entre la fe y el conocimiento y, por lo tanto, de impulsar la formación sustentada en los valores superiores. Por ello, con frecuencia marchamos a contracorrientes con las ideologías de turno y nos convertimos en el ámbito crítico en el cual ellas pueden ser entendidas en su contexto y en su sentido. Así, nos negamos hoy a caer bajo los atractivos sueños del lucro, la competencia y el mercado. Como en los años fundacionales, percibimos con claridad la necesidad de distinguir entre medios y fines y, sin ánimo de anclarnos en el pasado, reivindicamos nuestro compromiso con los principios permanentes que dan sentido a nuestra misión. No aceptamos, por tanto, la tesis a la moda que desea entender la educación como lucro y no como apostolado. Estamos lejos, sin embargo, de negar que nuestra tarea no signifique, en cierto sentido, una inversión, pero ésta lo ha de ser desde la perspectiva del bien común desde la cual es claro que le corresponde fundamentalmente al Estado apoyar la educación en general, sea ella pública o privada, si es que realmente desea un futuro mejor para nuestra patria…

Recoger plenamente nuestra tradición significa, para la universidad, cumplir con la tarea permanente de repensarse, y ello no sólo como algo que resulta saludable y conveniente para cualquier institución sino porque, como lugar del pensamiento y la cultura, en nuestra esencia se halla el deber de la autoreflexión.

En tal sentido, la celebración de los ochenta años de nuestra institución (1997) fue motivo para analizar, criticar, renovar y precisar mucho de lo que constituye nuestro ser. Fruto de ello, entre otros aspectos, dos principios fundamentales se han reafirmado.

El primero es que somos Iglesia, lo que supone deberes que sólo son tales sin implican el ejercicio de la libertad responsablemente comprendida y orientada por principios superiores. Nos hemos reafirmado, pues, como una institución confesional que sigue con fidelidad e inteligencia las enseñanzas del Evangelio y el magisterio buscando, mediante la reflexión y el diálogo permanente con las disciplinas científicas que cultivamos, armonizar la razón y la fe cuando ellas no hablan de los temas fundamentales que tienen que ver con el ser, la verdad y el conocimiento, con el hombre, su esencia, su conducta y su fin.

El segundo es que somos asimismo una comunidad de docentes, alumnos y graduados, asistidos por los trabajadores, lo que implica un compromiso, también libre y consciente, de orientar la actividad personal de cada uno de los que formamos parte de la universidad a la consecución de un fin común, que no es otro que el desarrollo del saber, el compromiso con la ciencia, la formación integral de las personas y la búsqueda de la verdad iluminada por los valores cristianos. Ahora bien, igualdad, democracia y solidaridad son principios consustanciales a la idea de comunidad, y si ésta se la quiere reconocer como tal, ha de procurarse, cumplida la observancia de los principios fundamentales que le brindan significado, respetar en su organización la inteligencia y la libertad de sus miembros, aceptando como premisas, que de seguro serán confirmadas por una sana conducta, la sinceridad y la honestidad con las que académicos cristianos aceptan el peso de una libertad preñada absolutamente de responsabilidad… La Pontificia Universidad Católica del Perú ha sido, tanto en su relación con el país como en su relación con la Iglesia, ejemplo de constancia; ello explica por qué –frente al creciente deterioro del entorno- ella no sólo se ha afirmado sino que también ha crecido y madurado. Su lealtad a los principios que la inspiran no se ha expresado en formulaciones retóricas que inspiren, por reiteración, a legitimarse como realidad. El transcurso del tiempo ha servido para testimoniar con resultados macizos que hemos avanzado más allá de las palabras. Los valores, y en consecuencia con ellos, las acciones que, desde su fundación en el año 1917 por el Padre Jorge Dintilhac, se establecieron y desarrollaron, han ido construyendo un pasado de entrega y dignidad que nos enorgullece. Los principios permanentes que anidan en la esencia misma de la universidad como institución milenaria y que, en el caso de una Universidad Católica hallan un suplemento trascendente de sentido en el mensaje cristiano, no fueron meras postulaciones teóricas que, una vez formuladas, cayeron en el olvido. Presentes como causa final del quehacer comunitario, constituyen ese horizonte anterior y superior que, tanto ayer como hoy, dota de sentido a nuestra misión. Avanzamos así en el tiempo, cumpliendo la tarea de cubrir la distancia que separa la vida concreta de toda institución –su ser más propio en el aquí y el ahora- de ese deber-ser que señalado en forma inequívoca desde los comienzos, brinda racionalidad y sentido a la tarea cotidiana. Transitar este camino acotó, para nosotros, lo que válidamente podríamos llamar un ethos académico que se convirtió en la textura misma de nuestra vida institucional y que fue entregando los frutos que hoy la memoria recoge agradecida.



pucp
¿Entras o sales?

Algunos links interesantes:

http://www.correoperu.com.pe/paginas_nota.php?nota_id=44766&seccion_nota=1

http://www.correoperu.com.pe/paginas_nota.php?nota_id=44825&seccion_nota=1

http://www.peru21.com/p21online/html/2007%2D03%2D20/onp2politica0692872.html

http://www.peru21.com/P21Impreso/Html/2007-03-18/ImP2Politica0690977.html

http://www.larepublica.com.pe/content/view/147653/



ACTUALIZACIÓN:

http://www.arzobispadodelima.org/notasrivaaguero/

http://uterodemarita.com/2007/03/19/la-tactica-de-cipriani/

http://desdeeltercerpiso.blogspot.com/2007/03/pucp-cipriani-ultimas-reflexiones.html

http://pospost.blogspot.com/2007/03/opus-dei-cerca-de-controlar.html

http://elmorsa.blogspot.com/2007/03/poltica-la-pontificia-universidad.html

 

Nueva Actualización:

http://desdeeltercerpiso.blogspot.com/2007/03/riva-aguero-da-la-razon-la-pucp.html