Miércoles por la mañana, el P. Lucho nos dejó desde la lejana tierra del Japón a sus 85 años de vida; con más de 50 años como jesuita. Muchos lo conocimos en el CAPU (Centro de Asesoría Pastoral Universitaria) de la PUCP. Algunos más que otros visitaban su pequeña oficina adornada al estilo japonés. Aunque parecía algo parco y reservado, era una persona que destilaba una profunda espiritualidad. También tenía un temperamento fuerte.
En la universidad fue por más de 10 años capellán del CAPU. Y gracias a mi amiga Giovanna comparto la profunda impresión y cariño para con el P. Lucho:
El Padre Lucho era una persona muy fuerte y muy dulce a la vez, capáz de brindarte apoyo en un tema teológico con tanto esmero como para escucharte hablar de una tristeza personal… recuerdo que tenía una caja de bombones con chocolates y una caja de pañuelos siempre listas para servir de "penitencia" la primera y la segunda para consolar a las chicas que acudíamos a verlo.
Como director espiritual, el padre era todo un lujo, por la facilidad con que, a pesar de su edad, podía tratar todo tipo de temas con uno, creo que su experiencia y el contacto contínuo con los jóvenes le dieron experiencia y sabiduría necesarias para tocar los temas más controversiales sin inmutarse y con mucha caridad, si, caridad porque era muy generoso escuchándonos…
Esas palabras describen una parte de la vida del Padre Lucho, que nació en España, se formo como jesuita en Japón y vino al Perú y trabajo con la Colonia Japonesa, en la PUCP, con varios jóvenes jesuitas que pasaron por la Universidad y que ahora son sacerdotes. Son muchas experiencias donde radicada la plena libertad para con los jóvenes, siempre orando y predicando cada viernes en la Misa.
Dirigió la ONG MAS y ejecutó, gracias a la cooperación de españoles, japoneses y peruanos muy dedicados, varias obras en San Juan de Lurignacho: un comedor popular, un centro multiusos en el AA.HH. Juan Pablo II, un Laboratorio y muchas casas en las laderas de los cerros de dicho distrito. Se podría decir que cumplía con una máxima ignaciana: "Ora como si todo dependiera de Dios, pero trabaja como si todo dependiera de ti".
También le encantaba leer y escribir bastante, por algo estudió Periodismo en la misma Católica; y para cerrar este pequeño homenaje a un don de Dios con nosotros, transcribo la primera parte del Prólogo de uno de sus libros. Gracias P. Lucho.
Del diario de Eva y Adán
Luis S. Martínez Dueñas, S.J.
PRÓLOGO (primera parte)
No todo el mundo tiene el tiempo, la paciencia o el gozo íntimo de poder confiar al papel sus propias ideas o las vivencias cotidianas de su experiencia. Pero sí, toda mujer y todo varón, desde su más tierna infancia hasta el final de su vida, llevan escritas en sus almas páginas mudad –en algunos casos, tal vez, clamorosas- que guardan los secretos más vívidos de su historia personal. Alegrías y tristezas, éxitos y fracasos, amores, dudas, odios, rencores, pasiones… la gama infinita de los sentimientos humanos, reposan inéditos en el subconsciente de todo ser humano, algunos –no muchos, por cierto- que han estado muy en contacto con sus sentires y queremos los plasmaron en sus «diarios» y los han legado a la humanidad como un patrimonio universal. Otros muchos, -la mayoría- refugiados en un comprensible pudor intimista siguen guardando sus quereres y sentires con llave maestra en lo más secreto de sus almas, y los siguen rumiando –con añoranza o con desilusión-, en sueños conscientes o inconscientes, o simplemente se los confidencian cada día a las estrellas.
Las estrellas –lo sabemos todos- son desde millares de millones de años nuestras mejores confidentes; ellas son como unos satélites ultrasensibles, receptores y repetidores a la vez, de todos los avatares humanos que en el universo se han vivido. Muy discretas ellas, las estrellas, guardan con celo el anonimato de los mensajes recibidos pero los retransmiten de nuevo a los humanos en discontinuada emisión. Para captarlos sólo hace falta sintonizar las ondas de nuestros receptores. Los recuerdos de la humanidad viven y vuelven a revivir en el mundo estelar.
Aquí una noticia sobre el P. Lucho en RPP (aunque con datos algo imprecisos):http://www.rpp.com.pe/portada/religion/68203_1.php



Que tristeza! Ese cura era lo máximo, la verdad es al único que hasta el día de hoy realmente respeto. Jamás olvidaré que estuvo con nosotros en el retiro en el colegio Inmaculada. Descansa en paz Padre Lucho!!!
Comment by mafa — March 8, 2007 @ 10:59 pm
El Padre Lucho era lo máximo, al igual que la Mafa siempre recuerdo ese retiro (”Dulcinea!”), y recuerdo que siempre me decía que tenía cara de diablillo
Padre, allá donde estás, espero que me estés viendo, verás que me estoy portando bien (o al menos hago el intento).
Comment by El Rojo — March 9, 2007 @ 10:18 am
Mafa, Rojo, pues son de los pocos padres (deberían ser todos, en fín jeje) que te inspiraba respeto, tranquilidad, y mucha experiencia. Yo también recuerdo ese retiro, ese verano, fue impresionante. Un estilo único. Recuerdo cuando dijo “no he preparado nada como quisiera, recién me avisaron ayer”; pero ¡cómo son las cosas! (de Dios of course), dió un retiro EXCELENTE (acá si cabe esta palabra, pa’ los entendidos ^^)… ¡¡¡Dulcineeeeaa!!!
Comment by milanta — March 9, 2007 @ 11:10 am
9/3/2007 19:42:44
Fallece en Tokio el padre jesuita Luis Martínez Mañaana sábado se celebrará misa en japonés.
La de español se llevará a cabo el domingo. Tokio - Lariza Casana/IPCJAPAN
Este domingo 11 de marzo, en la Iglesia de San Ignacio en capilla Santa María de Kohimachi frente a la estación de Yotsuya se celebrará a la 1.30 de la tarde una misa en español en memoria del padre Luis Martínez Dueñas, fallecido la mañana del miércoles 7 de marzo en Tokio.
El sacerdote, más conocido como el padre Martínez, era muy apreciado y querido por la comunidad peruana residente en Japón y por la colectividad peruano-japonesa en Perú.
En ese país se convirtió en guía espiritual de los nikkei y japoneses y llevó una de los más completas estadísticas sobre nacimientos, matrimonios y fallecimientos de esa comunidad.
En el año 2001, el Padre Martínez volvió a vivir a Japón donde desarrolló intensa actividad religiosa e intelectual. Dio misas en español a la comunidad latina, escribió en revistas gratuitas y bendecía las fiestas nacionales del Perú organizadas por el Consulado General de ese país en Tokio.
El padre Martínez, dominaba a la perfección el japonés ya que por su vocación misionera conoció Japón en 1953, recibirá una misa en su honor en idioma japonés este sábado 10 de marzo a las 10.30 de la mañana en la misma Iglesia.
Según contó la hermana Amparo, del Centro Loyola, un día antes de fallecer el padre Martínez se reunió con 15 personas pertenecientes al Grupo de la Iglesia San Ignacio, quienes habían organizado un retiro en la Casa de Ejercicios de los Padres Jesuitas Kamisakuji, quienes le manifestaron que lo habían visto muy débil de salud. El padre Martínez vivía en la Casa Loyola (Loyola House) ubicada en Nerima Ku.
El padre Luis Santiago Martínez nació en 1929 en Burgos (España) en el seno de una familia numerosa dedicada a las labores del campo. Una vez ordenado sacerdote fundó la ONG Movimiento de Acción Social (MAS) y dedicó su trabajo durante más de treinta años a los más pobres de Perú.
http://www.ipcdigital.com/ver_noticiaA.asp?descrIdioma=es&codNoticia=5967&codPagina=6077&codSecao=275
Comment by milanta — March 10, 2007 @ 10:36 am
“Dulcinea”??? not remember. Qué era??
Comment by mafa — March 15, 2007 @ 3:57 pm
¿Mafa no recuerdas que el P. Lucho armó el retiro en base a unos cassettes del Quijote? Y Dulcinea era un personaje digamos importante, jeje xD
Comment by milanta — March 15, 2007 @ 4:06 pm
hola !! quiero contactar al padre lucho me pueden ayudar
Comment by delia gomez — August 3, 2007 @ 9:54 pm
Delia, si quieres contactarlo te conviene rezar mucho y pedir su intecesión.
Comment by milanta — August 4, 2007 @ 12:22 am