ReflexiónJanuary 23, 2007 2:30 pm

La única referencia que tengo de Los Traperos de Emaús eran sus volantes que cada cierto tiempo aparecían cerca a la reja de mi casa y también de un destartalado camión que pasaba a recoger ropa vieja, periódicos y demás cosas que consideramos ya como inservibles e inclusive como basura.

Así, de esa basura nacía la esperanza de los que no tienen esperanza, de los que por diversas circunstancias caen en la estadística de la pobreza y de la miseria. Aquellos hermanos y hermanas que se abrazan a la vida y seguramente tienen una sonrisa legítima y profunda frente a su destino, frente a la vida misma.

El abate Pierre fue el artífice de este milagro contemporaneo. Me gusta, ante todo, su rebeldía y la forma atrevida de asumir los retos de la vida. Ese atreverse a vivir muy por encima y muy diferente a lo que cotidianamente vivimos o aspiramos a vivir.

Simplemente acá copio una excelente crónica de su vida publicada en El Comercio. Son muchos como él que han ayudado y sigues ayudando, anónimamente sobre todo, a miles de personas que reciben con las manos agradecidas la ayuda que necesitan y que llenan el corazón de amor de quienes hacen posible una sociedad mejor…

 
Pierre
"Abbé Pierre"
Foto cortesía de www.elmundo.es

 

 

Confiesa que ha vivido


EN PAZ DESCANSA. El abate Pierre, fundador de las asociaciones de Traperos de Emaús en todo el mundo, ha fallecido. En su Francia natal y en el mundo entero se le recordará como un hombre que se rebeló contra la pobreza de la manera más directa posible: con su propio ejemplo

Por Ricardo León

Hace unos años se publicó en Europa un libro titulado "¿Qué cosa es la vida? ¿Y por qué se muere?… Explicado a los niños", que resume las largas conversaciones de un grupo de perspicaces jovencitos con el abate Pierre, religioso francés fundador de los Traperos de Emaús. En el libro –se lee– uno de los niños le pregunta: ¿Crees que es posible impedir la muerte de alguien?

Responde el abate Pierre: También yo, ante ciertas muertes, he experimentado una cierta rebeldía y, en nombre de mi amor por los hombres y por el de Dios-Amor, cuando sucede lo inaceptable, sigo gritando con todas las fuerzas que me quedan: ‘¡No puedo estar de acuerdo!’.

En otro momento de la conversación agrega, quitándole a los niños que lo escuchaban atentos esa absurda idea de la muerte como un aniquilamiento de la vida: Espero la muerte con toda serenidad.

Y así, sereno, recostado en una cama del hospital Val de Grace de París, la muerte le llegó disfrazada de bronquitis el lunes en la madrugada. Tenía 94 años y su nombre verdadero era Henri Groués. Toda Francia está conmovida, declaró el presidente galo Jacques Chirac cuando se enteró de la muerte del Padre de los Pobres. De hecho, son los franceses los que encabezan el duelo: durante 15 años el abate Pierre encabezó el sondeo anual del instituto IFOP en cuanto a la personalidad más destacada en ese país hasta que en el 2004 pidió que lo excluyeran de la lista (su posición la ocupó Zinedine Zidane). Y en la encuesta realizada el año pasado para decidir quién era el francés más grande de todos los tiempos, el abate Pierre figuró tercero, detrás del general Charles de Gaulle y del científico Louis Pasteur.
Aunque de todos modos, él hubiera preferido pasar desapercibido.

EL NOVICIO REBELDE
Ya desde muy joven, Henri Groués (nacido en Lyon, Francia, el 5 de agosto de 1912) daba signos de una rebeldía de vanguardia: a los 19 años renunció por vía notarial a su parte del patrimonio familiar (que no era poco) y lo donó a diversas obras de caridad. Años después entró en la orden de los Capuchinos, convirtiéndose oficialmente en sacerdote en 1938 y nombrado vicario de la catedral de Grenoble en 1941, poco antes de la ocupación alemana en Francia. Como uno de los organizadores de la Resistencia, ayudó a numerosos judíos a escapar con documentos falsos hacia Suiza, quedando fuera del alcance de sus cazadores alemanes. Él jamás negó haber falsificado documentos y salvoconductos; es más, siempre consideró válida su participación en la guerra. Personalmente no maté a nadie, pero participé con todas mis energías en crear la red que permitía abastecer de alimentos, medicamentos y municiones a los grupos armados de la Resistencia, comentó alguna vez.

La Gestapo llegó a descubrir las actividades (ilegales, aunque no innmorales) del vicario, pero este evadió el arresto y se refugió en África del Norte hasta que terminó la guerra. A su regreso decidió ampliar el margen de sus proyectos de ayuda social y se presentó como candidato al Parlamento por el Movimiento Republicano Popular (demócrata cristiano); fue diputado de 1945 a 1951.

Esta historia, que parece leyenda, incluye un capítulo en el que un cura rebelde y un criminal a punto de suicidarse se hacen amigos o cómplices. A finales de la década del 40, el abate Pierre conoció a Georges, un sujeto acusado de homicidio y puesto en libertad que solo pensaba en cómo y cuándo suicidarse. El abate le dijo: Eres libre de suicidarte si quieres, pero antes de hacerlo, ¿por qué no me ayudas a montar una casa para los desesperados, para la gente sin techo, sin trabajo? Así nacía el proyecto Emaús una vez terminada la Segunda Guerra Mundial. La prensa hablaba con recelo de la unión de un parricida con un fraile diputado, pero fueron justamente delincuentes retirados quienes se convirtieron en algunos de sus primeros colaboradores, recogiendo trapos y ropa para venderla y mantener los hogares comunitarios.

Los siguientes años no fueron fáciles para los Traperos de Emaús: alejado del Parlamento, el abate Pierre no tenía recursos para mantener los hogares, lo que sumado a la gélida solidaridad de los parisinos de la posguerra lo hacía pensar en un rotundo fracaso en sus épicos proyectos sociales. Pero todo cambió en base a palabras, palabras fuertes.

LA FUERZA DE LA PALABRA
Mis amigos, ¡auxilio! Una mujer acaba de morir congelada esta madrugada a las tres en una vereda del bulevar de Sebastopol, manteniendo aún aferrada a su mano la notificación judicial de expulsión de su domicilio que había recibido antes de ayer. No podemos aceptar que sigan muriendo personas como ella. Cada noche más de dos mil personas soportando el hielo, sin techo, sin pan, más de uno casi desnudo. Ante tanto horror, los alojamientos de urgencia ya no son suficientemente urgentes… Para esta misma noche es necesario, en todas las ciudades de Francia, como en cada barrio de París, que haya letreros iluminados en la oscuridad, en la puerta de los lugares donde hay una frazada, un lecho, algo de sopa y donde se pueda leer, bajo el título Centro Fraternal de Socorro, las palabras: ‘Tú que sufres, quienquiera que seas, entra, duerme, come, recupera las esperanzas, aquí te aman’. Necesitamos para esta noche reunir 5 mil mantas, 300 grandes tiendas de campaña, 200 estufas de kerosene. Vengan los que puedan con camiones para ayudar al reparto. Gracias a ustedes, ningún hombre, ningún niño dormirá esta noche en la calle o a las orillas del río en París. Gracias.

Fue el 1 de febrero de 1954: al mediodía, un eufórico abate Pierre ingresó casi por la fuerza a las cabinas de Radio Luxemburgo a la hora del noticiero y dio este discurso escalofriante que dio la vuelta a toda Francia, primero, y luego a todo el mundo. Media hora después del discurso, miles de parisinos hicieron colapsar la zona porque llegaban con mantas y llegaban con ropa y llegaban con alimentos o llegaban con las manos vacías, pero listas para cargar bolsas con donativos. El abate Pierre, esa misma tarde, dijo por la radio que se necesitaban algunos voluntarios y de inmediato acudieron 500 personas. Pidió ayuda y al día siguiente habían llegado seis mil cartas ofreciendo todo tipo de donativos. Pidió médicos y los hospitales abrieron sus puertas de par en par. Pidió donaciones en metálico y en pocos días recolectó 1.000 millones de francos. El Parlamento, que semanas antes había negado un pedido monetario del abate, decidió donarle 12 mil millones de francos.

Aquel episodio fue bautizado como la Insurrección de la Bondad. Una euforia solidaria colectiva se apoderó de toda Francia. Un diario satírico parisino publicó un titular al día siguiente: El abate Pierre al poder.

Los Traperos de Emaús comenzaron a multiplicarse por todo el mundo. El abate Pierre se reunía con líderes mundiales (en un mismo año se reunió con el presidente de EE.UU., Dwight D. Eisenhower, y con el rey de Marruecios Mohammed V, luego viajaba a Latinoamérica y desde allí volaba hasta el Líbano). En cada ciudad que pisaba se encendía la misma euforia que aquel febrero mágico en París. Actualmente existen asociaciones de Traperos de Emaús en más de 40 países. A veces, la solidaridad contagia.

En el 2004, celebrando los 50 años de la Insurrección de la Bondad, un ya viejo abate Pierre, con su tradicional indumentaria negra con boina y bastón, volvió a hacer un llamado mundial para que todos actúen para combatir la miseria y las causas que la producen. Había disminuido su capacidad de hablar y agitar masas, pero no su capacidad de indignarse.

AL FIN Y AL CABO, UN HOMBRE
Como para ir despidiéndose del mundo habiendo dicho todas sus verdades, en el 2005 el abate publicó un libro titulado "Mon Dieu… pourquoi?" ("Dios mío… ¿por qué?"), que causó una polémica que alcanzó hasta las más grandes esferas del mundo religioso. Como para reconocer que había sido un buen hombre pero sobre todo un hombre imperfecto, reconoció haber mantenido relaciones sexuales ocasionales, rompiendo sus propios votos de celibato. Dice en el libro: El voto de castidad no suprime en absoluto la fuerza del deseo, al que he cedido en forma pasajera. Pero nunca he tenido una relación regular, pues nunca permití que el deseo echara raíces. He conocido, pues, la experiencia del deseo sexual y de su muy extraña satisfacción… Páginas después le echa más leña al fuego de la opinión directa: Conozco a curas que viven en concubinato con una mujer a la que aman desde hace años (…) y siguen siendo buenos sacerdotes.

Criticó a la iglesia de Ratzinger, dio el beneficio de la duda a los matrimonios homosexuales, fue tolerante con los preceptos de "El código da Vinci"… El abate Pierre se despidió dejando claro que él también fue hombre, que soñó, peleó, buscó, se equivocó y encontró. Y que lo volvería a hacer.

En una de sus últimas entrevistas a un diario europeo, el abate Pierre recordaba: Pensar que todo esto comenzó de la unión de un religioso y un asesino.

Una idea que caló en el Perú
Fue en 1959 que el abate Pierre visitó el Perú por primera vez. Antes de su visita, cuando estaba en Argentina, recibió un telegrama de un intelectual peruano, el doctor Francisco Miró Quesada Cantuarias, que decía: "Abate Pierre, le necesitamos". Cuando vino a Lima, recuerda el propio Miró Quesada, el francés quiso dirigirse a los peruanos por televisión, pero su traductor, al parecer, no hablaba muy bien su idioma. Recuerda Miró Quesada: "Le propuse ser su traductor y al final de su discurso me abrazó, me agradeció. Ese día habló de una manera muy directa pidiendo no olvidarse de los excluidos". Más tarde, ya como embajador del Perú en Francia, el doctor Miró Quesada, actual director general del diario El Comercio, lo visitó repetidas veces y lo ayudó a fundar en el Perú la asociación Traperos de Emaús, fundada en al segunda mitad de los años 60. El abate Pierre vendría posteriormente al Perú en 1966 y su última visita fue en 1982.

Opinión 12:33 am

Este blog se une a la siguiente campaña para darle otro baño de pueblo al ciudadano García Perez…

¿Sólo la muerte puede entrar a Palacio?

LUGAR: Plaza Mayor
DIA: este viernes 26 de enero

HORA: 4:00 p.m.

A pesar de que las marchas en el Centro de Lima están prohibidas, ayer el Presidente de la República recibió a una "portátil" de más de dos mil manifestantes a favor de la pena de muerte.

Es eso justo??? El Dr. Alan García Pérez trata a todos los peruanos, sus gobernados, por igual??? Seguro que sí.

Por eso, todos los que estamos en contra de la pena de muerte nos reuniremos PACÍFICAMENTE en la Pileta de la Plaza Mayor. No habrá pre-concentración. A las cuatro de la tarde llegaremos a esperar que nuestro Presidente nos invite a entrar a Palacio.

Estamos seguros que no seremos reprimidos, así como tampoco fueron reprimidos nuestros compatriotas con un punto de vista distinto.

No tenemos buses. No tenemos congresistas. No tenemos ONGs. No tenemos universidades. No tenemos medios de comunicación. Únicamente tenemos una semana para organizarnos todos. Pasa esto por mails, por chats, por teléfonos, por blogs, por foros, por radio bemba.

Un abrazo fraterno

La Sociedad Civil


Links de blogs relacionados a la campaña:

Gran Combo Club: http://grancomboclub.blogspot.com/2007/01/slo-la-muerte-puede-entrar-palacio.html

Útero de Marita: http://uterodemarita.com/2007/01/21/solo-la-muerte-puede-entrar-a-palacio/

Desde el tercer piso: http://desdeeltercerpiso.blogspot.com/2007/01/solo-la-muerte-puede-entrar-palacio.html

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