
¡AÑAÑAÑAÑAÑAY!
Paisana afirma que se postulará en próximos comicios electorales "para sacarles su chochoca a los cujudus de la Eberea" y añade "también yo lo hablo mejor que la Supa curuju".
Fuera de bromas (que matizan en algo la triste realidad con sazón racista), vamos a seguir presenciando esos hechos terribles e indignantes. Lo último que escuche sobre el caso de las Congresistas fue que no pudieron viajar por la sobre venta. Cierto o no, ellas no pudieron viajar ese día y al parecer se dió espacio a la discriminación como muchas veces puede suceder apoyada por defecto por la negligencia y también por el desconocimiento de procedimientos y de derechos fundamentales. ¿Acaso con protestar se solucionará todo? Pues no, se necesitan aplicar sanciones ejemplares, sean administrativas (por parte de Iberia), o legales. Que el Congreso investigue me da risa, ellos no investigan nada y nunca llegan a nada. Mejor que la prensa se encargue en "joer" un poco en este asunto.
Como ya lo menciona el siempre interesante blog del Gran Combo, las justificaciones para este tipo de casos serán risibles, porque las conductas discriminatorias no tienen sentido si es que no se refuerzan oficialmente o si se maquilla la realidad de lo sucedido. Que llegaron tarde, que la sobre venta, que usaban exceso de polleras, que no tenían dejo peninsular, que en vez de torear un toro le amarran un condor en la espalda, que su pasaporte decía ‘deplomatico y no ‘diplomático’, que no sabían preparar paella, que la counter no sabía ‘elfo’, etc, etc, etc., toda escusa es lo mismo y huele a lo mismo: discriminación y racismo.
Una lástima, una pena, pero eso no basta. Seguro este caso no pasará a mayores y con la típica resignación peruana que arrastramos solo nos servirá para una parodía más en Los Chistosos; donde sea dicho de paso, se les dió con palo a las congresistas, porque entre broma y broma, las pobres fueron vejadas radialmente reforzando así en nuestra subjetividad y conducta que una "serrana" vale mucho menos que nada. Sino pregúntenles a los cientos de cachaquitos violadores en tiempos de "guerra interna"…
Es casi inevitable, no hay muchos que decir, no hay mucho por comentar: simplemente se va apoderando y dejando muertos y heridos (física, social y psicológicamente).










¡Por Dios! Otra canción se vuelve a pegar a mis oidos y en el ritmo de moda. Y eso que ya tiene su tiempo. No hay duda que con el reggaeton muchas cosas buenas pueden salir. Si yo no te vuelvo a ver… No se lo que voy a hacer… Aunque siempre las letras son gritos casi patéticos sobre el amor, o mejor dicho sobre el enamoramiento, lo que más pega es el ritmo, el sabor latino.


