Hecho N° 1: 

Hace poco ví un capítulo de la serie Cold Case donde un asesino se entrega y confiesa un crimen cometido hace 20 años y descubren que ha vuelto a cometer el mismo crimen y que podrían salvar a la víctima. El motivo principal para cometer ambos crímenes es la envidía hacia la juventud ajena. En dicho capítulo el asesino expresa que les quitaba la vida justo cuando esos jóvenes estaban en su plenitud; justo cuando no hay límites, cuando todo es posible y la vida es bella. Aunque media aburrida la serie para mi gusto (la protagonista es muy pálida y fría emoticon), lo central a rescatar es este asunto sobre la juventud.

Hecho N° 2:

Ayer revisando los correos que suelo leer por la mañana, llego a uno de un amigo que siempre envía noticias interesantes sobre su congregación religiosa, los jesuitas. Tenía un archivo adjunto, era la transcripción de  una homilía. Era por un religioso que había muerto "relativamente joven" (47 años). Entre las cosas bonitas, sinceras, oportunas y de recuerdos que se dicen en este tipo de ocasiones saltó a mi vista dos palabras: vitalidad descentrada.

¿Por qué los jóvenes no aprovechan al máximo su vitalidad y su libertad?

Eso fue lo que me pregunté casi inmediatamente, uniendo ideas sueltas, pensamientos fugaces; haciendo asociaciones libres (¡suelo hacer mucho de esto! emoticon) y llegué a ciertas conclusiones que sin bien son parciales quiero compartirlas con ustedes a modo de reflexión:

1. La vida vista desde la juventud no solo parece eterna, es eterna. Lo que no es eterna es la juventud.

2. La juventud es un etapa de la vida, que si bien cronológicamente tiene su espacio y tiempo, sigue siendo un espacio moratorio; mejor dicho es un tiempo donde mudamos de piel y le damos forma a lo que seremos; o esa es la idea por lo menos.

3. El problema está en si no nos damos cuenta o no queremos darnos cuenta que ser jóvenes no es para siempre. Cuando viene la responsabilidad, el trabajo sobre todo, el mundo que muchos fabrican se puede venir abajo. Se supone que si los jóvenes estudian van haciéndose responsables, se supone.

4. El problema también está en no vivir a plenitud la juventud, a no enfocar tanta vitalidad, tanta energía, tanta iniciativa en cosas, en personas, en situaciones que valgan la pena. Esto no quiere decir que las experiencias ganadas sean malas.

5. He ahí donde quiero apuntar mi reflexión, pues a la larga nos vamos a dar cuenta que pudimos hacer mejor las cosas y que ello no pudo concretarse porque teniamos una vitalidad descentrada.

6. ¿En qué o en quién podemos centrar esa vitalidad? ¡Ahhhh! Depende pues. Depende en que crees, en quienes crees, etc. Con tal que te hagas la pregunta es sufiente por ahora.

Y digo "podemos" porque aún soy joven y me siento joven, aunque ya estoy en el tramo final de dicha juventud…

¿Y tu en qué estás?

curioso